Viajar a dedo por Laos: ¿misión imposible?

Última actualización: 01/12/23

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Cada vez que escribimos acerca de nuestra experiencia viajando a dedo por un país, describimos lo fácil que fue y cómo quisiéramos que los demás países fueran como ese. Bueno, de Laos no podemos decir lo mismo. Ya otros viajeros nos habían advertido que el autostop era un poco más difícil que en los países vecinos, y así fue. Apenas pasamos la frontera, no podíamos creer cómo al cruzar un simple río la gente podía cambiar tanto. Veníamos de Tailandia, donde viajar en autostop es casi tan fácil como comer un plato de Pad Thai. El primer día en la ruta fue duro, debemos confesarlo, pero después nos fuimos soltando, aprendimos algunas frases en el idioma local, preparamos una carta, un cartel… ¡y lo logramos! Si lo puedes pensar, lo puedes lograr… siempre hay que tener en mente esa frase.

Si nunca viajaste a dedo, resolvé tus principales dudas en Las 20 preguntas más comunes sobre viajar a dedo

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Grado de dificultad: medio
Distancia máxima en un día: 220 km

Para describir el autostop en Laos debemos hacer una línea imaginaria en el país: de Vientiane para el Norte es un mundo, y de ahí para el Sur la historia cambia rotundamente. Nosotros entramos al país por el Norte, desde Chiang Khong en Tailandia, a Houay Xai en Laos. Fueron sólo cinco minutos en barco para cruzar el Río Mekong, pero sentíamos que habíamos hecho kilómetros y kilómetros. ¿Nos habremos dormido durante la navegación? No, acá estábamos, en el mismo lugar que ayer veíamos desde la ventana de nuestra habitación, pero todo había cambiado. La comida, la moneda, los carteles… y la gente. Seríamos muy injustos si dijéramos que los laosianos no son hospitalarios, pero no es algo que los identifique. El primer día el panorama era muy desalentador: todos los que nos frenaban nos querían cobrar, o nos llevaban tan sólo por unos kilómetros. Después de 7 horas de autostop (si, siete), no habíamos avanzado ni la mitad de lo que nos habíamos propuesto para ese día. Y no crean que nuestro target era hacer 700 km, sólo queríamos llegar a pasar la noche en Luang Namtha, a 190 km de distancia. Cuando todo parecía indicar que dormiríamos en algún pueblito por el camino usando nuestra carpa -que tampoco sonaba mal-, aparecen los ángeles de la guarda que están siempre dando vueltas en la ruta y nos llevan a destino. Cuando hagas autostop, no importa en qué parte del mundo estés, tenés que tener en mente y estar convencido de que siempre, siempre, va a haber alguien que te lleve. A veces vas a tener que esperar más, otras menos, pero si hay una ruta, y pasan vehículos… alguien te va a llevar.

Más compañeros de ruta :)

Más compañeros de ruta 🙂

Siempre, siempre, alguien te va a llevar. En este caso un señor que venía de dejar a unos turistas en el aeropuerto. Nota mental: hay que hacerle seña a todos los vehículos, nunca se sabe....

Siempre, siempre, alguien te va a llevar. En este caso un señor que venía de dejar a unos turistas en el aeropuerto. Nota mental: hay que hacerle seña a todos los vehículos, nunca se sabe….

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Una parada de unos días en Vientiane sirvió para asimilar esa línea imaginaria que divide el Norte del Sur. Estuvimos unos días en la casa de Karla, una australiana que vive en Laos hace dos años, y vivimos junto a ella y sus amigos la Navidad en un país donde ese concepto no existe -y por eso elegimos estar ahí-.

Cada vez que entramos a una ciudad, pensamos cómo va a ser salir a dedo de ella, pero con Vientiane no pasó eso. De hecho salimos caminando desde el centro (bueno, caminamos mucho, pero fue posible). Ya en el Sur no tuvimos esperas de varias horas como habíamos tenido hasta ese entonces, y la gente que frenaba tenía mucha mejor predisposición para llevarnos -suspiro-.

Carta + cartel: la clave del éxito

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Viajar a dedo por Laos

El primer día estábamos muy mal preparados. Veníamos con el envión de Tailandia y hubo muchas cosas que no tuvimos en cuenta. Como de los errores se aprende, no tardamos mucho en pedir ayuda para prepararnos un cartel que decía en laosiano “Viajando en autostop”, y una carta que explicaba quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Fue un antes y un después: el autostop en Laos había tomado su rumbo.

Y uno más uno dio tres…

Había sido un largo día de autostop. Llegamos a Pakse, buscamos una guest house buena-bonita-barata y, después de una ducha, nos fuimos al espacio común a chequear unas cosas en internet. Ya eran casi las diez de la noche cuando vemos entrar a tres mochileros cubiertos en polvo y con demasiada cara de cansados. Desde que empezamos con Eliminando Fronteras que no nos cruzamos con ningún otro hitch-hiker en la ruta, pero al verlos nos dijimos “tienen que haber llegado a dedo”. Les preguntamos y confirmamos las sospechas.

Resulta que eran tres alemanes: una pareja y un chico más. La pareja, en busca desesperada de opciones para sacarse de encima “al extra”, no tuvo mejor idea que decirnos “Nosotros tenemos ganas de seguir haciendo dedo hasta Don Det ahora, pero nuestro amigo está cansado. Quizás se puede quedar a dormir acá y mañana va con ustedes… ¿les parece?”. Nos agarró de sorpresa, y al ver que el chico no tenía muchas otras opciones le dijimos que sí, con la única condición de que a las 7 am nosotros ya queríamos estar en la ruta. Aceptó, y nos despedimos hasta la mañana siguiente.

Hacer autostop de noche no es lo más recomendable, y menos en Laos donde hay toque de queda después de las 23 hs. Claramente la pareja se quería despegar un poco del amigo. Cuando aceptamos tener una compañía extra en las rutas no sabíamos lo que nos esperaba.

Al hacer dedo de a dos, siempre con la misma persona, uno se entiende sin siquiera emitir sonido. Uno va adelante con el cartel, otro saluda y hace gesto con la mano o el pulgar, dependiendo el país, siempre con la mejor sonrisa. Todo empezó a volverse gris cuando vimos su técnica para acercarse a hablarle a los conductores cuando frenaban. “We have to go XX… can you take us?“, hablando en inglés sin siquiera hacer un mínimo esfuerzo para que la otra persona entendiera, y con tono de “te conviene que me lleves o se arma”. Todo esto sumado a que llevaba anteojos de sol y una remera que tenía un estampado de… ¡dos pistolas! Todo el esfuerzo que nos tomamos en aprender las frases para preguntar a dónde van, si nos pueden llevar, en hacer la carta, el cartel, buscar el mejor lugar para frenar y que sea seguro para todos se vieron opacados con las malas vibras de nuestro compañero indeseado. 

No lo podíamos creer, y por dentro pensábamos “es la última vez que aceptamos que alguien que no conocemos venga a hacer dedo con nosotros”. Ya con poca paciencia le dijimos que mejor que hable yo con los conductores, porque una mujer siempre inspira más confianza, y que él y Jota esperaran a un costado. Acto seguido vino un “mejor si te sacás los anteojos, porque así no te pueden mirar a los ojos y da para desconfiar. Ah, y una remera con un dibujo de dos pistolas no es lo mejor para viajar de esta forma”.  

Lo único que queríamos era llegar. Tardamos un poquito más, pero después de tres camionetas llegamos a destino. Ni bien bajamos de la camioneta nos despedimos de nuestro amigo, “adiós, y buena suerte con tu técnica”. Hoy aprendimos una lección.

Nuestro compañero de viaje fue el ejemplo de todo lo que NO hay que hacer cuando se viaja en autostop

Nuestro compañero de viaje fue el ejemplo de todo lo que NO hay que hacer cuando se viaja en autostop

¿Te quieren cobrar?

Desde que empezamos a viajar a dedo, Laos fue el país donde más veces nos quisieron cobrar. No dejes que eso te desanime: muchas veces al darles la carta y contarles por qué estábamos haciendo esto, aceptaron llevarnos gratis. Otras, no hubo caso por más que tuviéramos que ir en la caja de un camión bajo la lluvia (y nos pedían lo mismo que costaba el bus). No hay que desesperarse, ni tampoco presionarlos a que nos lleven.  Creemos que es algo que tiene que salir de la buena voluntad de la gente. Si nos quieren cobrar, no es de buena voluntad, sino que por un interés, entonces no es lo que buscamos. Habrá que esperar un poquito más a que aparezca la persona indicada, que muchas veces está a la vuelta de la esquina…

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¿Quién nos frenó?

La gente que nos frenó viajando a dedo por Laos fue lo que nos permitió cavar un poco más profundo en la cultura del país. La mitad de las veces quienes frenaban eran laosianos que tuvieron que huir durante la guerra de Vietnam, generalmente a Estados Unidos (qué irónico, ¿no?), y ahora estaban de visita. No sólo frenaban porque podían hablar inglés, sino porque ya estaban familiarizados con el concepto de autostop y entendían lo que estos dos mochileros estaban haciendo al costado de la ruta en un pueblito remoto del interior de Laos.

No siempre fue así, la otra mitad de las veces tuvimos que usar todos los recursos posibles para hacernos entender, pero… ¿qué mejor que ir compartiendo la caja de una camioneta con estas dos viejitas que nos iban convidando todo tipo de ramas tan típicas de la comida laosiana?

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La mejor experiencia de nuestro viaje por Laos fue posible gracias al autostop

Si viajando uno nunca sabe lo que puede traer el destino… en autostop esto se potencia. Cuando esa mañana preparamos las mochilas para dejar temprano Luang Prabang en busca de una estación de servicio para empezar a hacer dedo nunca nos imaginaríamos que quien frenara iba a ser uno de los personajes de los que tanto habíamos leído antes de llegar a Laos: un hmong.

Los hmong son una minoría étnica de Laos que fueron obligados a ser aliados de Estados Unidos a cambio de promesas que nunca se cumplieron. Cuando la guerra terminó, otra pesadilla les esperaba: esta vez era su propio país quien los perseguía hasta la muerte. La tensión duro hasta hace tan sólo un par de años, y poder haber estado en la celebración del año nuevo Hmong y ver que su cultura sigue viva es una de esas experiencias que hacen que vivir viajando (y a dedo) valga la pena.

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Vestimenta tradicional hmong. Laos

Las trabas mentales son más fuertes que las físicas. Eliminemos fronteras...

Las trabas mentales son más fuertes que las físicas. Eliminemos fronteras…

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8 Comments

  1. F&M

    Tienen razón, Laos es duro y la gente tosca. Pero siempre hay exepciones, nosotros tuvimos más suerte con el pedir permiso para acampar que con el hacer dedo. También coincidimos con lo que dicen de la técnica. Nosotros nos cruzamos con una francesa que tiene la pinta de vuestro amigo…nos dijo que “lo mejor” es abrir la puerta y meterte dentro, sin darles tiempo a decir No. En serio? Prefiero pagar a obligar a la gente a que me lleve. Incluso confesó que prefiere que no hablen ingles, “así puedo dormir”. Queeee?
    Capaz por gente como esta es pq después no paran al resto…
    En fin, hay de todo en la villa del señor.
    Fuet, Mate i Arros

    Reply
    • Marcandoelpolo

      Pero esa es peor que el alemán que vino con nosotros!! Queda en la conciencia de cada uno, qué creemos que es lo correcto y con lo que nos sentimos bien haciendo.

      ¡Buenas rutas!

      Reply
  2. pola

    Hola chicos, soy seguidora de su blog, gracias por tanta info util. El sabado salgo para bbk y luego laos, kiero hacer un cartel y cartita para el dedo, ¿ustedes copiaron las grafias de google translate? o alguien les escribio?, no se como hacerlo

    Reply
    • Marcandoelpolo

      Hola Pola! Nosotros en Laos y Tailandia le pedimos a alguien local que lo escriba. En otros países como China, Japón, Vietnam o Corea lo copiamos, pero ahí se complica jaja.
      Si es sólo el nombre de la ciudad no es tan difícil copiarlo, pero ya una carta completa puede cambiar el sentido.

      Muchos éxitos!!!

      Reply
  3. toba2

    A veces pasan esas cosas, por no decir que no o por pena la pasas mal imagino que sera la primera y la ultima.Estoy pensando cuantas cosas han aprendido con tanta pasion que le ponen a lo que hacen,otros solo quieren hacer dedo y llegar a destino rapido,ustedes se meten en el corazon de cada pueblo y se llevan lo mejor y lo peor,los felicito.Saben que con la sonrisa eatan moviendo un monton de musculos de la cara jaja no solo les sirve para que los trasladen con mayor facilidad sino que hacen gym,ABRAZO GRANDE

    Reply
  4. Paz

    Que bueno chicos los felicto! La verdad que sus post son adictivos, no puedo dejar de leerlos! Gracias por acercarnos estas cosas tan maravillosas como conocer sobre los hmong.
    Mucha buena energía y a seguir eliminando fronteras! 🙂

    Reply
  5. Frutillarina

    ¡Bien chicos! ¡gracias por los consejos!

    Una vez camino de Chiapas a Guatemala también tuve una pésima experiencia haciendo dedo con un “amigo añadido”, ¡el tipo estaba tan ebrio que estuve a punto de dejarlo tirado en el camino!, menos mal se compuso un poco, pero decidimos pedir jalón solo a camionetas que nos pudieran llevar en el pick up… en fin, ánimo en lo que sigue de ruta, ¡los sigo esperando recorrer Asía pronto!

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    • Marcandoelpolo

      Jajaja, no, éste no estaba tan mal como tu compañero borracho!! La actitud fallaba, pero al menos estaba sobrio! Las pick-up son las mejores cuando el clima ayuda, pero hay países o rutas donde está prohibido llevar gente en la caja.
      Ahora estamos en Taiwán descansando por un tiempo. Dentro de poco sacaremos el pulgar otra vez!

      Reply

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