No pises Fiyi sin saber…

Última actualización: 04/12/23

Si sos de los que todavía piensa que Fiyi es una isla de arena en medio del océano, habitada por mujeres vestidas con cocos como corpiños y polleras hechas de hojas de palmera bailando el hula todo el día, y que un jefe con collar de dientes de tiburón controla todo lo que pasa desde su trono, mejor te recomendamos que leas el siguiente posteo de Marcando el Polo, donde te contamos lo que tenés que saber antes de pisar estas tierras…

Escuela en Ovalau, Fiyi

Alumnos de la escuela de Levuka, isla de Ovalau, Fiyi.

¡Bula, bienvenidos a Fiyi!

“Bula: Welcome to Fiji” será lo primero que veas al llegar al aeropuerto internacional de Nadi. Si todo sigue su curso normal, más adelante te encontrarás con una desafinada banda local recibiendo a los recién llegados al grito de ”¡Bula, bulaaa!”. Ya sabés lo que te va a decir la oficial de Migraciones. Para este entonces, vos también lo vas a estar repitiendo. Preparate, el bula te acompañará durante todo el viaje. Este saludo tan identificatorio no es algo orquestado para el turismo que se queda de las puertas de un resort para adentro o en el perímetro del aeropuerto, sino que es parte de las buenos modales fiyianos. Saliendo de las ciudades es costumbre saludar a cada persona que nos crucemos. Los fiyianos son tan entusiastas de su saludo que lo gritarán desde adentro de sus casas y a la distancia sonreirán y harán gestos con los brazos al verte. Bula no sólo se usa para decir Hola, sino además para dar la bienvenida. También vas a escuchar que dicen bula vinaka, que tiene el mismo significado pero es más cordial.

Si estás cansado de tu limitación con el idioma fiyiano, podés implementar el vinaka (gracias) y mode (chau).

Bienvenidos a Fiyi

Lo primero que verás al pisar el aeropuerto de Nadi.

Aeropuerto de Nadi, Fiyi

Calurosa bienvenida en Fiyi.

No tengas miedo, nadie querrá comerte…

Tal vez hayas escuchado algunas historias de canibalismo, de salvajes isleños que se comen entre ellos, y que cuando ven a un extranjero afilan los cuchillos. Antes de que empieces a mirar con miedo al que se sentó al lado tuyo en el avión, seguí leyendo…

Podés quedarte tranquilo que ya hace tiempo que no es de buenos modales comerse a otra persona, pero hubo una época en que el canibalismo era una comúnmente practicado. Estas islas eran conocidas como las islas caníbales por los marineros europeos que lo que menos querían era quedar varados por esta zona y terminar en un guiso. Comerse al enemigo de guerra significaba la máxima venganza, y una muerte de este tipo era el último insulto para la familia y el espíritu del enemigo. Muchas veces los cautivos eran obligados a ver cómo algunas partes de su cuerpo eran consumidas, y hasta incluso comerlas ellos mismos. Se dice que un snack muy popular entre los caníbales era la piel ahumada. Podés relajarte, todo esto es historia… o al menos eso dicen.

Kava, la bebida que el pueblo eligió

Este es el ritual por excelencia de Melanesia y del cual no deberías dejar pasar la oportunidad de formar parte. Es la bebida que casi todos los hombres consumen -y algunas mujeres también- a la que se llega tras poner las raíces (secadas al sol y machacadas) de la planta de kava en un paño y sumergirlas en agua. El agua toma un color barroso y quien la prepara se encarga de llenar el bol (hecho de coco) y hacerlo circular entre todos los participantes. Tradicionalmente el primero en tomar es el más anciano o el invitado, y al recibir el bol debemos aplaudir una vez en señal de aceptación y tres veces al devolverlo. Viendo el color nos podemos imaginar el gusto, es como tomar agua con tierra, pero ¡ni se te ocurra no terminarlo! Después de algunas rondas vas a sentir que la lengua y la mandíbula se te empiezan a dormir, tal vez tengas dolor de cabeza, no puedas hablar bien y, como la tradición indica, estés listo para una larga siesta. ¿Querés conocer más acerca del ritual? No te pierdas el posteo del día que nos invitaron a tomar kava.

Otros nombres por el que se conoce a la kava son yangona o grog. Para tener en cuenta: si querés que no te pasen el bol lleno pedí “low tide”.

Kava en Fiyi

Preparando kava en una aldea rural. Isla de Ovalau, Fiyi.

Mix cultural

Mujeres vestidas con coloridos saris, curris y rotis en todos los restaurantes y películas de Bollywood en los videoclubs.  Una de las cosas que primero te llamará la atención es la gran influencia india en Fiyi. Fue en 1879 cuando el primer barco con trabajadores de India llegó a las islas, traídos como mano de obra barata por el gobierno británico para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar.

La inmigración cesó en 1930, pero los indios habían llegado para quedarse. Hoy casi la mitad de la población es indo-fiyiana y ya hace tiempo que no sólo se limitan al trabajo de campo. Si bien viajando por el país no vas a notar tensión entre fiyianos e indo-fiyianos, existe cierto remordimiento por parte de varios grupos llamados “nacionalistas”, quienes sienten que su tierra fue invadida. Esto dio lugar a tres golpes de estado desde 1980.

Son los indo-fiyianos los comerciantes, los que manejan los transportes y los que tienen el capital, pero los fiyianos son los dueños de las tierras y los que cuentan con el poder. Generalmente las relaciones entre ambos se limitan al ámbito comercial, donde los indo-fiyianos acusan a los fiyianos de vagos y éstos acusan a los otros de materialistas.

Como en todo el mundo, también están los chinos, quienes parecen haber sido teletransportados desde algún rincón de su China natal y nunca se enteraron. En la mayoría de los casos tienen restaurantes. El “bula” no funciona con ellos, como tampoco funcionan muchas otras palabras en inglés, a pesar de ser el idioma que utilizan para sobrevivir en estas tierras. Para estrechar lazos cuentan con empleadas fiyianas, que además de cumplir su función de camareras, actúan como interpretes.

Diversidad cultural en Fiyi

Diversidad cultural: indo-fiyianos, fiyiano e intruso.

Legado europeo

“¿Dónde están todos?”, te preguntás un domingo a la mañana mientras caminás por las calles de Nadi. De fondo empezás a escuchar los cantos del “¡Aleluyaaaaaaaaa!”. Pasás por una iglesia cristiana y está llena de gente desaforada, hasta algunos quedan afuera porque no caben. Unas cuadras más adelante está la iglesia adventista, la evangelista y el salón de los testigos de Jehová. Todos cantan,  gritan y hasta lloran. En la calle sólo quedan algunos pocos “herejes” entre los cuales vos estás incluido. El fanatismo religioso es el mayor legado que hayan dejado los europeos, pero no el único. Fiyi fue colonia británica entre 1874 y 1970, pero es hasta el día de hoy que los grasosos fish and chips adornan la vitrina de todos los restaurantes, el inglés es uno de los idiomas oficiales, el tránsito sigue circulando por el carril izquierdo y la cruz británica todavía no fue removida de la bandera nacional.

Iglesia adventista en Fiyi

Las iglesias llegaron hasta los rincones más remotos de Fiyi. Iglesia Adventista cercana a Sigatoka.

Viajando a dedo por Fiyi

Volante a la derecha, otro de los legados británicos.

Esas playas paradisíacas…

Cerrás los ojos y te ves en una playa de arena blanca, tirado en una reposera, con un coco en la mano, bajo la sombra de un palmera y a pasos de un mar de agua cristalina.

Tu sueño se cumplió, llegaste a esa isla idílica. Bajás del avión con la toalla en la mano, salís del aeropuerto y vas corriendo en dirección a la costa para sentir la arena entre los dedos de tus pies y nadar entre peces de colores… la playa no estaba tan cerca como esperabas, pero llegaste. La arena se te metió entre los dedos de tus pies, pero también una bolsa de plástico y estás parado sobre una lata de gaseosa. Los peces de colores son mojarritas y el agua se parece más a la del rio de La Plata que a las que viste en las imágenes de Google cuando buscaste “Fiji beaches”. “Bulaaaa, welcome to Fiji” te grita un local con cara de caníbal. Así es, estás en Fiyi. No te confundiste de vuelo ni te bajaste en un stop over.

Generalmente la gente tiene el errado concepto de que el Pacífico está formado por un conjunto de islas con playas de postal. Para que no te lleves grandes desilusiones es hora de que te lo saques de la cabeza. Hay playas de arena blanca, de arena negra y de piedra con basura; las hay de agua tibia con peces de colores y de agua con deshechos industriales donde ni un zooplancton puede vivir. Lamentablemente en Fiyi la mayoría de las playas que soñaste están ocupadas por resorts exclusivos o en islas donde lo único que hay son hoteles y tu contacto con la cultura local será nulo. Si pensás visitar Fiyi única y exclusivamente por sus playas, te recomendamos que elijas otro destino. Encontrarás playas similares en Tailandia, Filipinas o Indonesia por una fracción de lo que vas a gastar acá. Pero si estás atraído por su cultura, por el estilo de vida relajado de este lado del mundo y, además, a tu viaje querés agregarle las playas que soñaste, entonces Fiyi es un destino sin igual.

Para tener en cuenta: todas las playas en Fiyi son públicas hasta dos metros por encima de la marca de marea alta. Es decir que de ningún resort te pueden echar si estás en el agua o en la orilla de “su playa” con la excusa de que es privada.

Playa no paradisíaca de Fiyi

Tal vez la playa de Ellington no sea lo que soñaste…

Playa Nananu-i-ra

… pero no te preocupes, a sólo 5km te podés encontrar con esto. Playa paradisíaca en Nananu-i-ra, Fiyi.

Ojalá me toquen lindos días…

Antes de planear tu viaje es buena idea chequear la época del año en que pensás hacerlo. En los países tropicales cuando llueve, llueve enserio, y ni hablar en época de ciclones.

La temporada húmeda (verano) va de fines de Noviembre a Abril y la temporada seca (invierno) de Mayo a Octubre. Aunque en Suva, la capital, llueve durante casi todo el año.

Julio y Agosto son los meses más fríos… bueno, “fríos”. Calculá temperaturas entre 18ºC y 21ºC.

Nosotros viajamos entre mediados de Noviembre y principio de Diciembre, y si bien tuvimos lluvias no fue nada que haya afectado el viaje, ya que la temporada húmeda recién está comenzando. Lo positivo es que son meses de temporada baja y conseguimos descuentos en alojamiento.

Temporada de lluvias en Fiyi

La lluvia en Fiyi puede aparecer en cualquier momento.

Vestite adecuadamente

Sabemos lo importante que es viajar liviano, en especial en países tropicales donde no hace falta cargar con ningún tipo de abrigo. Pero vas a tener que traer algo más que tu traje de baño y tu pareo. Ese tipo de vestimenta solamente es aceptado  en las playas. Al recorrer las ciudades y las zonas rurales, recordá que es un país muy religioso y para no faltar el respeto es aconsejable vestir conservadoramente. No hace falta que uses un burqa, con una pollera larga y una musculosa será suficiente.

Tampoco te recomendamos que te disfraces como lo hacen muchos turistas de resort, raros especímenes que intentan adaptarse a las costumbres locales a través de sus errados conceptos generados por propagandas de agencias de viajes, películas, folletos turísticos y, una vez en el país, todo el circo armado por su resort, desde quienes van a recibirlos en el aeropuerto con el collar de flores, hasta la que le limpia la habitación con una flor en la oreja y un “bulaaa” cada vez que los ve. Rara vez este concepto cambie, ya que el contacto con el país será mínimo e indispensable. Su intento fallido nos da como resultado padres de familia vestidos con camisas floreadas, gorros mohicanos y pantalón kaki, y mujeres con flores hasta en los zapatos, polleras de colores psicodélicos, viseras y collares tipo artesanal pero que seguramente no compraron en un mercado local.

Uniforme policial en Fiyi

Cómo vestir en Fiyi

Ahora que ya sabés que nadie te va a comer, que los indios que te cruzás no son turistas y que por más que el ambiente sea muy relajado no podés andar en topless por la calle, podés viajar tranquilo… vas a ser recibido con un Bula y una sonrisa.

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Sobre Jota y Dani

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