Cuando le comentábamos a otros viajeros que estábamos por ir a Vietnam, y que íbamos a cruzar el país a dedo, teníamos respuestas como estas:
– «Hmmm… hay demasiadas motos, es imposible que frenen los autos»
– «Todos te quieren cobrar, viste cómo son los vietnamitas. Parece que acá el dedo no funciona»
– Los va a terminar atropellando una moto. ¿Por qué no viajan en bus mejor?
Lo de las motos ya lo habíamos visto con nuestros propios ojos en 2009, y era nuestro mayor miedo: con semejante cantidad, es difícil encontrar un buen lugar para pararse y levantar el pulgar. Pero estábamos convencidos: Eliminando Fronteras se trata de cruzar Asia de punta a punta a dedo, y sólo tomamos transporte en caso de fuerza mayor, como ser los ferrys o algún que otro avión que sea imposible evitar (como en el caso de Myanmar, que cuando fuimos todavía las fronteras terrestres estaban cerradas para los extranjeros).
Así que tomamos fuerzas y, a pesar de haber tenido una mala experiencia durante nuestro primer viaje en el 2009, dijimos bien fuerte «Vietnam, no te tenemos miedo», y allá fuimos!!!!
Tabla de contenidos

Si nunca viajaste a dedo, resolvé tus principales dudas en Las 20 preguntas más comunes sobre viajar a dedo
Grado de dificultad: Medio
Distancia máxima en un día: 411 km (de los cuales 330 km fueron en un mismo vehículo!)
¿Quién nos frenó?

Uno de los tantos eliminadores de fronteras que nos dio una mano en la ruta

Viajando a dedo con Maradona y Dung, el camionero que nos llevó 330 km


Siii! La figurita difícil… la ambulancia!!!
Dependiendo el país, ya nos podemos imaginar quién nos va a frenar. En Filipinas, por ejemplo, los autos nos ignoraban completamente, mientras que en China eran los que más nos frenaban, sobre todo los más nuevos (y caros).
En Vietnam, el éxito con los camiones es casi asegurado, siempre y cuando tengan lugar para frenar. Muchas veces tienen cargas gigantes y para frenar necesitan bastante espacio, entonces se van a disculpar con algunos gestos, una sonrisa, y siguen viaje. Es totalmente entendible, así que agradecemos el gesto y seguimos intentando. Los autos frenan, sobre todo cuando el conductor habla un poco de inglés.
¿Y la policía qué onda? En Vietnam no hubo ningún problema, de hecho siempre que nos vieron, nos ayudaron. Cuando salíamos de Hue vimos que estaban al costado de la ruta frenando autos para chequear los documentos, entonces era ideal para nosotros porque todos tenían que bajar la velocidad. Así que nos acercamos con nuestras mejores sonrisas, les dimos la carta para que pudiesen entender lo que estábamos haciendo, y nos dijeron que nos pusiéramos a un costadito para frenar a los autos desde ahí. A los cinco minutos ya estábamos compartiendo el viaje con una pareja.
Cuando llegamos a Hanoi, el conductor nos acercó hasta las afueras, porque no tenía que ir hasta el centro, así que nos pusimos en la ruta para intentar frenar a otro vehículo que nos acercara al centro. En cuanto nos vió la policía, vemos que se acerca a nosotros. Nos hace las preguntas clásicas, y con señas nos dice que nos pusiéramos a un costado. Pero… queremos frenar un auto! Nos hace seña de que no, y que esperáramos. Viene el bus, y lo frena. Por dentro pensamos «Nooo, no queremos el bus». Se lo comentamos, y nos dice, «No money, bus free for you, welcome to Vietnam». Pensamos que la gente que ya estaba arriba y los conductores nos iban a llevar de mala gana, pero nada más lejos de la realidad: fuimos los pasajeros VIP.
Está bueno dar una segunda oportunidad. No te pierdas «Sensaciones de nuestra vuelta a Vietnam».
Primer día a dedo: nervios + felicidad + libertad
Nos levantamos en la casa de Hotikana, en Pleiku, nerviosos por el día que teníamos por delante. Queríamos llegar a Hoi An, a 330 km, y sabíamos que no nos esperaba una jornada fácil. Nos despedimos después de conocer a una guerrera de la vida, que pasó del infierno al cielo en tan sólo 18 años.
Caminamos unos 4 km par salir de la ciudad, y las subidas y bajadas que abundan en zona no estaban a nuestro favor. Cuando encontramos un buen lugar, seguro y «libre» de motos -por llamarlo de alguna manera-, dejamos nuestras mochilas en el piso (por fin!) y levantamos nuestro pulgar. En realidad no todos entienden el gesto que creemos que es internacional para el autostop, así que generalmente uno levanta el pulgar y el otro mueve el brazo hacia arriba y hacia abajo, para que entiendan que tienen que frenar.
Nos frenó un camión que pensamos que nos iba a avanzar unos 100 km, pero fue un malentendido, y sólo nos acercó 50. Ese no fue el problema, sino que nos sacó de la ruta pensando que alguno de sus compañeros podía llevarnos, pero ninguno iba para ese lado. Entre que logramos volver a la ruta, ya se había hecho el mediodía. Por dentro pensábamos lo duro que iba a ser esto de hacer dedo en Vietnam, y que quizás todas las personas que nos habían advertido antes de venir tenían razón.

En el camión que nos acercó los primeros 50 km…
«Quien espera, desespera», dice el dicho. Bueno, viajando a dedo no podés desesperar porque la paciencia es el pilar fundamental. De no haber sido pacientes, nos hubiésemos perdido la oportunidad de hacerle seña a Trang, que viajaba con tres amigos desde Ho Chi Minh hasta… Danang, muy cerquita de nuestro destino, ¡Hoi An! No lo podíamos creer.
Este fue uno de los tantos mensajes que nos da la ruta día a día para que no bajemos los brazos, porque la victoria está por llegar, siempre.
Como llegamos a Danang de noche y estábamos en el centro de la ciudad, decidimos tomar el colectivo a Hoi An, a sólo 20 km. Fue una de las peores decisiones que tomamos en todo el viaje por Vietnam. Todos los detalles te los contamos en «Sensaciones de nuestra vuelta a Vietnam».

Parada en la ruta con Trang (el que está al lado de Jota) y sus amigos.
Consejos marcopólicos para viajar a dedo por Vietnam
Primero que nada, hay que salir de la ciudad. En Vietnam los carteles que nos indican que se termina la zona urbana son muy particulares, y lograban siempre sacarnos una sonrisa extra. ¡Siiiii, el cartel, ya estamos afuera!!!
Cuando sacamos la visa de Vietnam, en el consulado nos dieron un mapa bastante detallado que fue el que usamos para ver las rutas y pueblos intermedios, pero para ver cómo salir de la ciudad siempre usamos Google Maps.

El bendito cartel 🙂
Las rutas están bastante bien señalizadas, y los carteles son muy fáciles de entender.

Llevar un cartel nos ayudó a que la gente pudiera entender lo que estábamos haciendo. No poníamos el nombre de nuestro destino, sino que decía algo así como «Desde Argentina viajando a dedo por Vietnam». También nos acompañó la carta donde explicamos más en detalle de dónde venimos y hacia dónde vamos.

La carta que tantas puertas nos abrió…
Pero todos los consejos que te podamos dar no tienen sentido si no buscás un buen lugar.
¿Cómo elegirlo? Siguiendo las reglas doradas: fuera de la ciudad, con suficiente lugar para que frenen (considerá que los camiones necesitan mucho lugar), seguro tanto para vos como para los conductores, y… libre de motos -¡o al menos intentarlo!-
Vietnam fue un capítulo más en Eliminando Fronteras, un desafío cumplido. Contra todos los pronósticos, viajar a dedo fue más fácil de lo que esperábamos, y la forma de conectarnos con el país que tan mala impresión nos había dado. «Si quieres cambio verdadero, pues, camina distinto», y eso fue lo que hicimos. Caminar distinto para conseguir otros resultados.
¡Buenas rutas!

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