Recorrimos la «isla de los dioses» de punta a punta y te contamos qué hacer en Bali, desde los lugares más turísticos del sur hasta pueblos tradicionales no masificados.
“Mañana salimos para Bali, tres noches supongo que serán suficientes, de ahí volamos a Java”, escuchamos al pasar en una playa de Filipinas.
Tres noches, pobre Bali. Está bajo la constante presión de complacer a todos los visitantes, pero si no le dan tiempo, no siempre puede cumplir. Es como cuando te toman un examen y estudiaste mucho, pero justo te hacen esas preguntas a las cuales no les encontrás respuesta, y rogás para que te dejen demostrarles todo lo que sabés. Con Bali pasa lo mismo: quienes pasen algunas noches en Kuta solamente creyendo que es lo único que hay para ver, tienen pocas chances de tener una experiencia positiva.
Bali es mucho más grande de lo que la mayoría cree, y tiene suficientes atractivos para mantenerte ocupado por varias semanas. Así que vamos con lo que te interesa: qué hacer en Bali…
Tabla de contenidos
Nosotros hicimos varios viajes a Bali. El primero fue en 2013, recorriendo la isla a dedo por 20 días (itinerario de abajo), y en 2024 alquilamos una casa al sur de Ubud y conocimos el interior y el este en moto durante un mes.
Qué hacer en Bali: Sur
Kuta
No podemos empezar a hablar de qué hacer y ver en Bali si no empezamos por la sobre valorada, ultra visitada y mega fotografiada Kuta. Ya sea por la cercanía con el aeropuerto, por la agitada vida nocturna, por la variada oferta de alojamiento, por los magic mushrooms o por las clases de surf en la playa, todos los viajeros que vienen a Bali pasan al menos una noche en este lugar.
Kuta podrá no ser el lugar preferido de todos, pero lo que es seguro es que no deja indiferente a nadie. “Kuta es fea, no vale la pena perder el tiempo ahí”, leímos en distintos blogs y foros. Fuimos esperando ver la peor cara de Bali… y nos sorprendió. A pesar de recibir la visita de miles de extranjeros que cada mes, la cultura balinesa sigue presente en cada rincón, sólo que a veces queda tapada por los carteles de “DJ Bobo Today” o “Magic Massagge” y hay que mirar un poco más allá para encontrarla.
Al llegar a Kuta sentimos que habíamos vuelto a Australia. Los clásicos bacon and egg están en todos los restaurantes, las pantallas gigantes muestran partidos de Footy (fútbol australiano) y los Aussies se pasean por Jl Legian, la calle principal de Kuta, con su botella de cerveza Bintang en la mano… las 24 horas. Cuando miramos el monumento que conmemora a las víctimas del atentado a Kuta en el 2002, vemos que Australia fue por amplia mayoría el país que más fallecidos sufrió.
Ellos ponen las reglas, y los locales las aceptan. Y claro, por plata baila el mono. Literalmente, ya que tristemente encontramos esta frase mejor expresada que nunca en Kuta.

Mono esclavizado para la diversión de algunos

Los australianos, siempre con una Bintang en la mano
Si venís a buscar fiesta, llegaste al lugar indicado. Si venís a buscar lo que viste en los folletos turísticos, también. ¿Playa? Sinceramente la de Kuta no es la playa paradisíaca que esperás de Bali, pero si venís con ganas de hacer la obligada clase de surf, este es el lugar para los principiantes.
A no confundirse: el código del aeropuerto de Bali es DPS, por Denpasar, la capital de la isla, pero en realidad está más cerca de Kuta.
En cuanto al alojamiento, si viniste buscando fiesta te conviene alojarte en Downtown Kuta. Si buscás algo más tranquilo, seguí leyendo que lo que sigue es para vos.
♦ Kuta quedó elegida entre Los 10 lugares más decepcionantes del Sudeste asiático según la polémica encuesta que hicimos.
Legian y Seminyak
Con el crecimiento del turismo en Bali, Kuta se fue extendiendo. Así fue que de a poco fueron surgiendo hoteles en las zonas de Legian y Seminyak, restaurantes con los menús calcados, puestos de suvenires y casas de decoración (que tanto le gustan a los turistas). Están tan cerca una de otra, que hasta se podrían ubicar bajo el mismo nombre.
Esta zona está orientada a los que quieren estar alejados de la fiesta pero, al mismo tiempo, tener cerca todas las facilidades que Kuta ofrece. Al no estar orientada a mochileros, es un poco más cara. La playa es la misma, sólo que más tranquila.
Jimbaran
“La playa de Jimbaran es la más linda de Bali”, leímos antes de venir. Mientras caminamos hasta la casa de Jeff, el couchsurfer que nos abrió las puertas de su casa, nos cruzamos con muchos extranjeros, pero no de los mismos que podemos encontrar en Kuta. Muchos que llegaron a Bali para quedarse e hicieron de Jimbaran su nuevo hogar. ¿Será porque quieren vivir cerca de la mejor playa de Bali? Jeff es balinés y vivía en Kuta antes, pero a pesar de ser el dueño de un restaurante en la calle principal y tener que viajar hasta ahí todos los días, decidió mudarse a Jimbaran para tener una vida más relajada.
Quizás vinimos con demasiadas expectativas, quizás la agarramos en uno de esos días en que una simplemente no está en su mejor momento, o quizás, cansada de la presión de tener que llevar la corona de reina de la belleza, la playa de Jimbaran decidió tomarse unos días de vacaciones y simplemente dejarse estar. No lo sabemos, pero no generó en nosotros lo que seguramente despertó en todos los extranjeros que decidieron armar su nueva vida acá cuando la vieron por primera vez. Como ya te dijimos antes, Bali nos gustó, pero no como destino de playa.

Qué hacer en Bali: Playa de Uluwatu, solo para surfers avanzados
Jimbaran es una buena base para visitar el Templo Ulu Watu, uno de los nueve templos principales de Bali. Si esperás encontrarte con una de las nuevas 7 maravillas del mundo, lamentamos decirte que tendrás que buscar por otro lado. Esto es lo que escribimos acerca del famoso templo en nuestras notas diarias, material sin editar que compartimos con ustedes:
Uno de los lugares que agregamos a nuestro itinerario por Bali fue Uluwatu. No pensábamos visitar este templo, pero tanta fama tiene que bué, fuimos a ver de qué se trataba. La Lonely Planet lo pone como uno de los 5 mejores templos de la isla, y la guía de bolsillo que nos dio Jeff lo marca como uno de los 10 atractivos imperdibles.
Para llegar tomamos una de las camionetas de Surbaguita distinguibles por sus flores amarillas. Nos dejó en la entrada al templo, donde hay que pagar 20 mil Rupias por persona para poder entrar. Al pagar le dan un sarong a las mujeres y un cinturón a los hombres, o sarong también si tienen un pantalón muy corto.
Antes de entrar nos sacamos todo lo que pudiera atraer la atención de los hambrientos monos que merodean la entrada en busca de turistas distraídos. Con lo que nos encontramos es con un bello paisaje natural, pero nada de templo. Un camino ladea el altísimo acantilado donde las olas del océano rompen con fuerza. Seguimos buscando el templo; nos encontramos con uno muy pequeño donde sólo pueden pasar los hindúes que vayan a rezar. «Algo más tiene que haber», supusimos. Acantilado por un lado (lindo sí pero, ¿y el templo?), monos por el otro, chinitos disparando con sus cámaras por todos los rincones. Caminamos de una punta a la otra; no nos queríamos ir todavía… pero después de dar varias vueltas por el complejo, tuvimos que aceptar la realidad: la gracia de este lugar es su ubicación, y no el templo en sí. Nos fuimos con una grandísima desilusión.
Si venís a Bali de luna de miel, Jimbaran puede ser una buena opción para hacer base. Nosotros hicimos Couchsurfing, pero ya son varias las parejas que nos comentaron que se quedaron en La Joya. Viendo las fotos, tiene todo lo que uno se imagina cuando piensa en Bali.
Denpasar
A pesar de estar tan cerca de Kuta y de ser la capital de la isla, pocos extranjeros la visitan. Es el centro administrativo y comercial, y no tiene las atracciones que pueden llegar a tener Ubud o Kuta, pero igualmente es recomendable venir para visitar el mercado que le da nombre a la ciudad (Pasar significa mercado) y los templos.
Fue el primer lugar que visitamos en Bali, y nos recibió vestida de fiesta: Galungan estaba en todo su esplendor.
Sanur
Mientras mirábamos el mapa de los alrededores de Depasar, Francois –el couchsurfer que nos estaba alojando- nos dijo: “Yo voy bastante seguido a caminar por la playa de Sanur, pero no es muy linda… cuando hay marea alta no hay lugar para estar en la arena, y cuando hay marea baja está llena de algas y no se puede nadar. Además hay días en que tiene olor a podrido”. El pronóstico no era muy alentador, pero igualmente decidimos caminar los 6 km que separan Denpasar de Sanur y verla con nuestros propios ojos.
Nuestra experiencia fue distinta a la del francés. Había lugar para tirar la lonita en la arena y no había olor a podrido. ¿La playa? Dudamos que quede en la memoria de muchos. Con el mar mucho más sereno que en Kuta, Sanur es el lugar elegido por las familias con chicos (y parece también ser el favorito para los turistas locales). También es el punto de partida para ir a la Isla Lembongan.

Qué hacer en Bali: Playa Sanur
Qué hacer en Bali: Centro
Ubud
Cuando estábamos en Filipinas escribimos el posteo “La magia de los pueblos fuera del mapa” y recordábamos un grafiti que vimos una vez en Buenos Aires. “El turismo mata”, habían pintado en aquella pared. Al llegar a Ubud, lo primero que se nos vino a la mente fue eso.
El turismo corrompe, y no hay lugar que lo ejemplifique mejor que Ubud. No se puede caminar veinte metros sin escuchar el “HEY, HEY… DOU YOU NEED TRANSPORT???!!!”. Al llegar a las esquinas te van a estar esperando cuatro o cinco taxistas en busca de sus presas. Si no les decís nada, van a empezar a aplaudir hasta llamar tu atención. No importa que hace unos segundos le hayas dicho a uno de sus colegas que no necesitabas transporte, van a seguir insistiendo, la mayoría con una forma muy agresiva de ofrecer sus servicios. Si caminás por el mercado, los vendedores no van a parar hasta que compres uno de los tantos suvenires que venden a precios ridículamente inflados.
Ubud es otro caso de “hazte la fama y échate a dormir”. Es como esas bandas de música que de un día para el otro se hacen famosas por una canción y no saben cómo reaccionar ante lo que eso implica, y así como llegó, la fama un día se esfumó, aunque a Ubud le falta bastante todavía para eso.
El turismo tuvo un gran boom después de la publicación del libro Comer, rezar, amar de Elizabeth Gilbert en el 2006. «Turismo espiritual» por llamarlo de alguna manera, ya que en su mayoría eran mujeres de entre treinta y cuarenta que venían en busca del rumbo de su existencia, a ver si mágicamente su vida podía cambiar como si fueran las protagonistas del libro. Después de la película, ese boom fue mayor y sigue hasta el día de hoy. Los centros de meditación están más concurridos que nunca, y para que el mismísimo Ketut, curandero y vidente que atendió a Elizabeth pueda predecir tu futuro, vas a tener que hacer una cola de al menos cinco horas (y pagar USD 30).

«HEEEEEY… DO YOU NEED TRANSPORT????»

Agencia de viajes de dudosa reputación
Si bien el centro de Ubud está corrompido por el turismo, los alrededores todavía siguen ofreciendo una auténtica experiencia. Son muchas las caminatas que podés hacer y vas a mantenerte entretenido por varios días si las querés hacer todas.
Uno de los atractivos más populares es Monkey Forest. Los monos son más amigables que en otros lugares, pero igualmente mantené distancia y no lleves comida en una bolsa. En todas las caminatas, tené mucho cuidado con los perros. En Ubud encontramos los más agresivos de todo el viaje y la rabia es un problema serio en Bali. Como siempre recomendamos, viajá con seguro (si necesitás consejos para elegir uno, lee Lo que tenés que saber antes de contratar un seguro de viaje).
Alojamiento
En cuanto al alojamiento, Ubud es quizás la ciudad en Bali con mejor relación calidad-precio. Hay mucha competencia, por lo tanto en internet suele haber una batalla de precios, sobre todo en temporada baja. Si vas a buscar lo más barato y no tenés problema en caminar, entonces te recomendamos que golpees puertas cuando llegues a ver qué hay disponible. No te olvides de regatear.

Terraza de arroz en los alrededores de Ubud

Alejándonos del centro de Ubud
Munduk
Un lugar muy recomendable que podés visitar desde Ubud, es Munduk, que está a unos 60 kilómetros hacia el norte.
Es una zona de selva, llena de cascadas en la ladera del volcán Bratan. Hay mucho para visitar, que te lo contamos en esta guía sobre qué hacer en Munduk, Bali.
Nosotros no nos quedamos a dormir sino que fuimos por el día desde Ubud, parando en varios lugares por el camino como las terrazas de arroz de Jatiluwih.

Qué hacer en Bali: Cascada Melanting en Munduk
Sidemen
En Sidemen frenamos unas noches de camino hacia Padangbai para tomar el barco a Lombok, y se convirtió en uno de nuestros lugares preferidos en Bali.
Lo que hace relucir a Sidemen son las vistas al volcán Agung prácticamente desde cualquier parte. Y eso que nosotros fuimos en el comienzo de la temporada de lluvias (principios de noviembre) y solo pudimos verlo un rato temprano por la mañana, antes de que quedara cubierto por las nubes, porque si no, el entorno es todavía más espectacular. Así y todo, nos pareció una maravilla.
Es un lugar tranquilo, poco turístico, y con todo lo que hace que el interior de Bali sea tan especial (selva, arrozales, cascadas, vistas).
Si el plan te tentó, no dejes de leer la guía sobre qué hacer en Sidemen, Bali.

Vistaza en los alrededores de Sidemen que estaría todavía mejor si el Agung no estuviera tapado por las nubes
Desa Macang
Ubicado al centro-este de Bali, muy cerca de Amlapura, Desa Macang fue una de las mejores experiencias que tuvimos en la isla. Llegamos hasta ahí por las sorpresas de Couchsurfing, habiendo contactado al único huésped en ese lugar.
Nos recibió Eka, un motoquero que ama viajar por Indonesia en su chopper, pero prefiere vivir con su familia en este pueblo donde casi no circulan autos, y pueden ser autosuficientes cultivando su propio arroz, verduras y fruta. Nos quedamos en su típica casa balinesa, con un patio central, banjar (lugar techado para reuniones), un pequeño templo y las habitaciones alrededor.
Desa Macang está custodiadio por Gunung Agung, el volcán más alto de Bali, y rodeado por terrazas de arroz que serpentean por el paisaje. Como si todo esto fuera poco, cerca está el Templo Lempuyang, el más importante al este de la isla, que con su ubicación privilegiada en lo alto de una colina ofrece vistas increíbles de la zona.
Cabe aclarar que en este pueblo no hay alojamiento, así que es una buena excusa para sumarte a Couchsurfing si todavía no armaste tu perfil.
Ir a Desa Macang fue ver a Bali en estado puro. Quizás así era Ubud hace unos cuantos años. Quizás algún día a alguien se le ocurra poner la primera guest house, el primer restaurante, la primer casa de cambio… y ese va a ser el día en que Desa Macang cambie para siempre. Apurate, todavía es uno de los secretos mejor guardados de Bali.

Qué hacer en Bali: Terrazas de arroz en Desa Macang, la cara no turística de Bali
Volcán Batur
Ay, ay, ay, Batur… cuanto potencial boicoteado. Nuestra experiencia en Kedisan, el pueblo donde se hace base para ir al Volcán Batur, fue una de esas que nos hizo replantearnos la idea de volver a visitar Indonesia.
El pueblo es muy tranquilo, y las vistas hacia el volcán son fantásticas, pero lamentablemente no lo podemos recomendar. Para enterarte qué pasó en el volcán y por qué no lo recomendamos, leé “Dos terroristas sueltos en el volcán Batur”.
Alojamiento
Hotel Segara: fue el más barato que encontramos en Kedisan; pagamos IDR 100.000 por una habitación doble (baño privado, wi-fi) con desayuno, regateando un poco el precio original. Como nos levantamos muy temprano para hacer el frustrado ascenso al volcán, nos prepararon el desayuno en una vianda para llevar.

Qué hacer en Bali: volcán Batur a la vista desde Kedisan
Templo Besakih
Sabemos que las experiencias hay que tenerlas de primera mano para poder hablar sobre un lugar, porque cada uno tiene distintos intereses y hay muchos factores externos que influyen cuando viajamos, como la gente que se cruza por nuestro camino o el clima. Pero, a pesar de haber pasado por la puerta y verlo solo unos instantes desde un auto que nos levantó gentilmente en la ruta, no podíamos dejar de advertirte sobre el Templo Besakih.
Este es otro de los destinos de Bali donde algunos, en su carrera incesante de sacarle hasta el último centavo al turista creyendo que este es una billetera con patas, se pasaron de la raya.
La entrada al templo debería ser gratis, y no se necesita ningún guía para hacer la visita. Sin embargo, hay “guías” que esperan a sus presas hambrientos en la puerta, y agresivamente les dicen que necesitan un guía para poder ingresar. De lo contrario, se tendrán que ir. En toda Indonesia usan la misma técnica cuando quieren timar a un extranjero en una situación así: “Hey, you, respect the rules, this is MY country, you must respect the rules”. Ese cuento después de viajar tres meses por el país ya lo sabemos de memoria.
Cuando el conductor del auto que nos estaba llevando quiso estacionar al lado del templo, le pidieron por el estacionamiento más del doble de lo que sale normalmente. Las estafas no son solamente orientadas a turistas extranjeros, sino que a los locales también les pasa lo mismo (aunque en menor escala).
El Templo Besakih es el más importante de Bali, de hecho se lo llama “Templo Madre”, pero lamentablemente es uno de esos lugares donde es mejor no acercarse para no seguir fomentando la corrupción. Como en el Volcán Batur, algún día ojalá esos guías ya no tengan a nadie más a quien “robarle” el dinero, y se queden con el sarong en la mano preguntándose qué pasó, porque todavía parece que no se dieron cuenta que de esa forma no van a ir muy lejos.
Qué hacer en Bali: Este
Padangbai y Amed
Padangbai es un pueblo pesquero y portuario en la costa este de la isla, que recibe mucho turismo por ser el principal punto de partida hacia Lombok y las islas Gili.
Además del puerto, que es uno de los más importantes de Bali, tiene excelente buceo/snorkel en su costa y playas nada despreciables; entre ellas, la mejor que conozcamos en Bali.
Y Amed es un destino conocido principalmente por el buceo, en especial para hacer una inmersión al buque hundido estadounidense USAT Liberty, bombardeado por los japoneses en la 2° Guerra Mundial.
Además de este buque hundido, hay muchos bancos de coral con abundante vida marina, haciendo que sea de los mejores destinos de buceo y snorkel en Bali.
Otro atractivo de Amed es la vista al volcán Agung desde la playa, especialmente al atardecer, cuando el sol se esconde detrás del cono.
Entre Padangbai y Amed hay muchas playas y templos como el Lempuyang y el Tirta Gangga. Si querés conocer el este de Bali, son los dos destinos con mayor oferta de alojamiento.
Planificá tu visita con la guía de qué hacer en Padangbai, Bali.

Qué hacer en Bali: Virgin Beach, la mejor playa que conocemos en la isla
Qué hacer en Bali: Norte
Lovina
Lovina es uno de esos lugares que se hacen famosos y nadie sabe bien por qué. La playa de arena negra es uno de los recordatorios de que Bali forma parte del Cinturón de fuego del Pacífico. Aunque en menor escala que en otros centros turísticos de la isla, vas a tener un puñado de locales intentando venderte todo lo que tienen a su alcance. No podemos decir que Lovina es un lugar feo, pero si estás buscando un lugar donde relajarte en la playa, no es el indicado. Vas a tener que compartir tu lugar en la arena con botellas, envases vacíos y restos de ofrendas.
Tenemos que reconocer que el atardecer en Lovina fue el mejor que vimos en Indonesia y que los murtabak manis (una especie de panqueques) que venden en el mercado nocturno se tornaron adictivos. El best seller por lejos es el de chocolate y maní. Una lástima que no estén para el desayuno.
Alojamiento
Nos quedamos en Manik Sari Guesthouse, un lugar muy recomendable, con un jardín grande para descansar a la sombra. La habitación doble muy espaciosa nos costó IDR 80.000 por noche, con baño privado, internet y desayuno. Las piezas de INR 100.000 son las mejores que vimos por ese precio, muy amplias y con balcón al patio central.

Atardecer en Lovina
Estos son solamente algunos de los tantos lugares para visitar en Bali. La experiencia de cada uno va a depender de lo que estés buscando y cuántos días pienses quedarte. Bali tiene mucho para ofrecer, y está en vos descubrir cuál es la llama que mantiene encendida la esencia que cautiva a tantos viajeros.
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