¡Llegamos a Turquía! Crónica de un sueño cumplido

Última actualización: 01/10/23

Viajemos… viajemos juntos. Unamos Asia de punta a punta eliminando fronteras, esas fronteras que fueron impuestas muchas veces al azar. Dejemos de lado los preconceptos que, por repetición, se  nos hicieron ley y nos llevaron a prejuzgar pueblos enteros sin siquiera darles oportunidad a réplica.

Viajemos lento, para experimentar los cambios culturales y conocer en profundidad cada uno de los lugares que pisamos. Viajemos a dedo, para que cada trayecto sea una historia en sí misma y no el simple paso de los kilómetros. Alojémonos en las casas de quienes quieran abrirnos sus puertas, para así generar el intercambio social que tanto necesitamos.

Conozcamos cómo se vive en los lugares que no sabíamos que estaban vivos y escuchemos a la gente silenciada de los pueblos que nos convencieron a temer.

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Estas fueron las palabras que les compartíamos el 10 de Enero del 2013 desde Italia cuando les presentamos el proyecto, dos semanas antes de empezar en Filipinas. Hoy, casi tres años más tarde, no podemos creer que el círculo se cerró y que lo que empezó como una simple idea se volvió una realidad.

Nos cuesta creerlo porque el cuerpo y la mente manejan distintos tiempos, algo así como la luz y el sonido. Físicamente podemos estar en un lugar, pero mentalmente en otro. Justamente nuestra mente está todavía tratando de procesar todo lo vivido, que fue increíblemente hermoso por la mayor parte del tiempo, pero también extremadamente duro por otros.

Pudimos confirmar que el mundo está lleno de gente buena cuando incontables extraños nos abrieron las puertas de sus casas, autos, camiones, depósitos para ser una parte fundamental en este viaje. Nos dieron más de lo que necesitábamos y, aún así, se desvivían por hacer alguna otra cosa por nosotros.

Pero también tuvimos la oportunidad de conocer gente que le tocó nacer en el lugar y tiempo equivocado. Gente como vos y como yo que viven en una pesadilla porque cometieron el delito de pensar distinto, y por eso tuvieron que soportar ver morir a sus seres queridos sin poder hacer nada para evitarlo. Gente que no sabe de dónde sacar fuerzas para seguir luchando un día más contra las injusticias de este mundo. Familias que se quedaron en la calle porque una bomba cayó en su casa. Personas que estuvieron presas simplemente por hacer cumplir sus derechos. Si te duele leerlo, imaginate vivirlo en carne propia.

Una vez nos dijeron que si algún día no le encontrábamos salida a nuestros problemas, los escribiéramos en un papel y le pidiéramos a varias personas que hicieran lo mismo. Cuando todos los problemas estuvieran repartidos en papelitos, había que ponerlos en una bolsa, mezclarlos, y agarrarlos al azar. «Cuando leas los problemas de los demás, seguramente vas a querer volver a agarrar tus papelitos e irte a tu casa, sabiendo que en realidad no eran tan graves», agregaron. Y cuánta razón tenían.

Esta gente nos demostró que todavía quedan esperanzas, y que está en nosotros generar el cambio. En esta época donde los medios quieren que tengamos miedo hasta de salir a la calle, más que nunca necesitamos terminar con los preconceptos que crean las diferencias.

Eliminemos la frontera más peligrosa: la que nosotros mismos creamos. 

Gif Eliminando Fronteras

Cada punto en este mapa no es un simple paso de los kilómetros; son caras, tradiciones, olores, historias, alegrías y dolores. Son aprendizajes. Es entender que estar dentro de una frontera no siempre significa compartir una identidad, como lo escuchamos en los Hmong, Hui, Uigures, Chino-mongoles, Gaoshan de Taiwán, Karakalpak, Kurdos, Ruso-tayikos, Uzbeco-coreanos, Abjasios y tantos otros. Es comprobar que cuando las cosas se desean de corazón y se trabaja duro en ellas, se logran. 

¿Cómo empezamos? 

Con una simple idea. Después de nuestro viaje a Irán en el 2010, sentimos la necesidad de mostrar la otra cara de la moneda; lo que los medios se esfuerzan por ocultar.

Dos años más tarde, cuando estábamos mirando un mapa, fuimos uniendo todos los puntos y nos propusimos cruzar el continente asiático a dedo de punta a punta, pasando por varios lugares de los que hasta ese momento sólo conocíamos el nombre. El primero en enterarse fue nuestro jefe de la estación de servicio en Goomalling, Australia, ¿y qué nos dijo?
«No creo que sea posible, se van a cansar a mitad de camino. Nadie puede vivir de esa manera, deberían pensarlo mejor. Es fácil mirar un mapa, pero no es lo mismo estar en cada uno de esos lugares. Además, ¿de qué van a vivir?»

Tenemos que confesar que por un momento pensamos que quizás tenia razón, pero después recordamos que él tampoco lo había intentado. Es verdad que a veces nos cansamos, pero eso no significa perder el entusiasmo. El cuerpo necesita reponerse, pero la mente sigue con su objetivo.

Cuando empezamos en Filipinas el 27 de Enero del 2013, llegar a Turquía nos parecía algo demasiado lejano. Mirábamos el mapa y preferíamos no pensar en todos los desafíos que teníamos por delante.
Teníamos muchísimo miedo… no crean que no. Todos tenemos miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido. ¿Llegaríamos? No lo sabíamos, pero al menos queríamos intentarlo. Y así fuimos avanzando despacito, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la meta. Cuando uno tiene una idea y trabaja duro en ella, los sueños se cumplen.

Viajen…  no saben lo lejos que pueden llegar hasta que lo intentan. 

Eliminando Fronteras, paso a paso

Filipinas

¿Hay algo mejor que un país con playas paradisíacas, libre del turismo masivo y barato para viajar? Sí, que a todo esto se le sume la extrema hospitalidad de los filipinos. Fue nuestro primer destino en el 2013 con Eliminando Fronteras, y no podríamos haber empezado mejor. La visa nos limitó a 58 días, pero podríamos haber pasado un año entero recorriendo sus islas. Justamente la cantidad de islas hacen que viajar por el país sea lento y por eso son pocos los viajeros que la incluyen en su itinerario por el Sudeste asiático. Con sus complicaciones y todo, Filipinas está entre nuestros destinos preferidos.

Indonesia

Nuestro primer viaje fue a Indonesia en el 2011, recorriendo las islas de Sumatra y Flores durante un mes. Nos fuimos diciendo que nunca más volveríamos, cansados de las constantes estafas, las burlas por ser “bules” y los “hey mister, photo photo!” Como todos merecen una segunda oportunidad, volvimos en el 2013, viajando a dedo durante dos meses por Bali, Java y Sumatra. Las malas experiencias se redujeron notablemente y conocimos mucha más gente hospitalaria que no. Indonesia es un paraíso cultural y paisajístico, pero personalmente es el país donde menos disfrutamos viajar.

Singapur

“Es muy caro.” “No hay mucho para ver.” “Es sólo una ciudad moderna.” Por estas razones la mayoría de los viajeros no le dedican más de 3 días a Singapur. En el 2009 también lo creíamos, pero cuatro años más tarde volvimos para quedarnos un mes y cambiar completamente de idea. Nos quedaron muchas cosas para ver, por lo que “no hay nada” para nosotros no tiene sentido y si, puede ser una ciudad moderna y en constante cambio, pero eso no quiere decir que no tenga personalidad, sólo hay que darle su tiempo para poder entenderla.

Malasia

¡Cómo te queremos, Malasia! Tanto que ya te visitamos tres veces para conocerte mejor, y otras más para ver que estuvieras bien. Es la hospitalidad de tu gente, el mix cultural del que tanto aprendimos, tu deliciosa comida y la comodidad que nos das para viajar que hacen que nunca nos aburramos de vos. El último viaje fue de 62 días, y podríamos decir que ya nos sentimos un poco locales. Gracias por los rotis y teh tarik de todas las mañanas, por los más de 2000 kilómetros en autostop, por dejarnos entrar sin la vacuna de fiebre amarilla viniendo desde Argentina, por tus clases magistrales de islam, sikhismo y budismo… ¡Terimah kasih por todo y hasta la próxima!

Tailandia

Un viaje “clásico” de tres semanas en el 2009 nos dejó con la misma sensación que a muchos otros viajeros, que Tailandia es un hermoso país pero arruinado por el turismo masivo. Un viaje a dedo de tres meses en el 2013 nos mostró cuán errados estábamos, que Chiang Mai y Koh Phi Phi no son imperdibles como nos metieron en la cabeza y que sólo saliendo del “banana pancake trail” es que nos vamos a encontrar con ese “país de las sonrisas” que parecía perdido.

Myanmar

La primer sensación cuando llegamos a Myanmar fue “estamos de vuelta en India”, pero las pagodas y los monjes nos hicieron acordar que el otro vecino es Tailandia. Seguro que no vamos a extrañar los precios ridículos que te cobran por habitaciones horribles, o las escupidas rojas por todos lados. Pero pasar horas sentados en una casa de té siendo espectadores de la cotideanidad birmana, recorrer 1545 km a dedo y que sean los mismos monjes nuestros profesores informales de budismo, son experiencias que nunca vamos a olvidar.

Laos .

En el 2009 nos habíamos quedado con las ganas de seguir conociendo Laos, porque sólo estuvimos por una semana.
Con el Proyecto Eliminando Fronteras nos tomamos un mes para recorrerlo de Norte a Sur, todo a dedo. Pasamos Navidad en Vientiane y recibimos el 2014 a la orilla del Mekong. Desde hacer un viaje de 200 km con una pareja de exiliados Hmong, hasta ser emborrachados a la fuerza con Beer Lao en un casamiento… y durante un partido de bochas… y mientras caminábamos tranquilos en la calle…

Conocer sobrevivientes del genocidio de los Jemeres Rojos y que nos cuenten cómo fueron sus días en los campos de tortura fue una de las experiencias más duras de Eliminando Fronteras, pero también de esas que necesitan ser contadas. No te quedes sólo con Phnom Penh y Siem Reap; viajá más allá de las manadas y te vas a llevar una impresión muy distinta de Camboya y los camboyanos.

Vietnam

¡Qué mal que la pasamos en Vietnam en el 2009! Fue una estafa y una pelea tras otra. Nos fuimos seguros de que nunca volveríamos, pero 5 años más tarde, con más experiencia y otra mentalidad, volvimos para darle (y darnos) una segunda oportunidad. Lejos está de ser uno de nuestros países preferidos, pero esta vez, viajando íntegramente a dedo y alejándonos de la mafia que rodea al turismo, tuvimos una experiencia totalmente distinta.

China .

Es verdad que casi nadie habla inglés, que son consumistas hasta el extremo y que comen todo lo que tenga patas mientras no sea una mesa. Pero no es verdad que todos los chinos son antipáticos, ni que es imposible viajar sin hablar una palabra del idioma, ni tampoco que es un país sucio. China es uno de los países más prejuzgados del mundo, pero la única verdad la vas a encontrar una vez que lo visites y puedas eliminar tus fronteras mentales.
Después de tres viajes por distintas zonas del país, de un mes cada uno, podemos decir que China es uno de nuestros preferidos de Asia y que definitivamente volveremos por más.

Marcando el Polo - Taiwán

“Cuando me dicen Taiwán no me viene nada a la cabeza”. Esta frase nos la dijo más de una persona. Nosotros tampoco sabíamos mucho de esta isla, y nos encontramos con varias sorpresas. Lo más importante es que después de 3 meses el “Made in Taiwan” dejamos de relacionarlo con muñecos o porquerías de plástico, por gente increíblemente amistosa.

Japon

Cuando alguien escucha la palabra Japón, instintivamente aparecen imágenes mentales con formas de manga y animé. Pero el país del sol naciente es como un iceberg: lo que se muestra es sólo una pequeña parte de la realidad, así que quisimos ir descubriendo todo lo que está oculto debajo del agua. Es uno de los países más fascinantes en los que hayamos estado, que después de seis meses nos deja con más preguntas que respuestas. Definitivamente volveremos.

Corea del Sur

Ni los doramas ni el k-pop nos motivaron a ir a Corea del Sur. Fue nuestra infinita curiosidad lo nos llevó hasta estas tierras, porque estamos convencidos que es la historia contemporánea que se crea cada día en cada calle el atractivo imperdible que un país pueda tener. Puede sonar duro, pero la sinceridad ante todo: Corea del Sur es el país más materialista y superficial en el que hayamos estado. Si bien está lejos de ocupar un lugar en nuestra lista de países favoritos, estamos eternamente agradecidos de haberlo conocido para entender un poquito más esta parte del mundo.

Kazajistan

Viajamos porque queremos que cada país sea más que un punto en el mapa. Cuando nuestros ojos se desviaban hacia Asia Central, sólo teníamos signos de interrogación. Hoy, cada uno de estos rincones están llenos de historias de ruta, de noches acampando en la estepa, de nombres, de sabores.
Kazajistán fue el primer país de Asia donde no nos sentimos observados por  nuestra condición de extranjeros. Fue acá donde dejamos atrás Asia Oriental para pasar a otra etapa del viaje, la más difícil.

Kirguistan-quienes-somos

Kirguistán es uno de esos países en los que egoístamente agradecés que la mayoría de la gente no tenga ni idea que existe, porque si no estaría lleno de turistas y la experiencia no sería la misma. Los paisajes son espectaculares, es barato, fácil de moverse, la gente está encantada de ver viajeros, y son muy relajados con las visas.

Fue acá donde sentimos la magnitud de la naturaleza al estar rodeados por imponentes montañas en casi todo momento. Cualquier valle se convierte en un lugar perfecto para armar la carpa y pasar la noche.

Tayikistan-quienes-somos

Tayikistán es una de las 15 naciones a las que no les quedó otra que independizarse cuando a papá se le rompieron todos los huesos. Un país que recién apareció en los mapas en 1991, demasiado dependiente de las instrucciones y el apoyo que le daban, se quedó solito, viendo como de un día para el otro se las tenían que arreglar por su cuenta. Para colmo, al poco tiempo se armó la hecatombe, cuando distintos grupos étnicos se unieron para pelear contra el nuevo gobierno que se estaba guardando todo en sus bolsillos sin fondo. Cinco años duró la guerra civil, dejando a este bebé malnutrido.

Fue el país de los «stanes» donde más disfrutamos viajar y donde nos sentimos desbordados por la hospitalidad persa. Los blancos en el mapa se van pintando con historias, los trabalenguas se destraban, y el anonimato desaparece. Hoy Tayikistán es parte de nuestro mundo conocido, ya no hay dragones ni monstruos de dos cabezas, no hay oscuridad. Todavía sabemos muy poco, pero la clase no terminó, el libro está abierto y los profesores esperando. Ya no hay excusas, todo está ahí afuera.

Samarcanda, Uzbekistan

Kazajistán fue nuestra puerta de entrada a la región, con distancias gigantes y un desierto interminable. Kirguistán es el de las montañas infinitas. Tayikistán es donde la hospitalidad persa nos dejó sin palabras, como en Irán (y también donde pasamos casi tanto tiempo en el baño como en la ruta).  Y Uzbekistán… el de policías corruptos y atractivos de folleto turístico.

Azerbaiyan

La ruta nos enseñó que en la vida no siempre las cosas van a salir como quisiéramos, pero nos dio también los medios para disfrutar de los desvíos. Y así fue que después de navegar 30 hs en el Mar Caspio llegamos a Azerbaiyán, uno de los destinos que nos marcó el camino pero que no pensábamos visitar.

Irán

¿A Irán van a ir? ¡Pero ustedes están locos! Los van a querer matar. Es muy peligroso. ¿No ven lo que muestran en la tele?
Estas frases las escuchamos cientos de veces antes de viajar, pero estábamos seguros que eran todos preconceptos por falta de información de primera mano. Una vez en el país terminamos de confirmarlo y con alegría le contamos a todos lo errado que estaban. Sin dudas, el país más hospitalario que hayamos estado hasta el momento.

Armenia

En Armenia conocimos a un pueblo que sufre tanto su pasado que no puede proyectar un futuro, y que ve como la única vía de escape irse a trabajar a Rusia. Duele ver cómo los pueblos se van vaciando, pero también nos llena de esperanza ver a algunos jóvenes que apuestan a intentar cambiar su destino. Tres semanas en el país nos dejaron con más preguntas que respuestas…

Georgia

La verdad que conocíamos muy poco de Georgia antes de empezar a viajar. Podíamos ubicarlo en el mapa, conocíamos al equipo de rugby, a Kakha Kaladze, pero no mucho más. Después de tres semanas viajando por el país se terminó convirtiendo en uno de nuestros preferidos, algo que suele pasar con los lugares que menos expectativas tenemos.

Desde las bohemias calles empedradas de Tbilisi, hasta la costa del Mar Negro, pasando por montañas donde nos persiguió un oso, camping bajo la luna llena y tantos brindis como khachapuris y khinkalis comidos; nos vamos de Georgia reafirmando que viajar es la educación más completa que podemos recibir.

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Miles de personas pueden vivir en paz, y a la vez dos pueden matarse. A veces la convivencia no es cuestión de cantidad. Fueron 8 días súper intensos en Chipre en los que aprendimos tanto que estamos buscando las palabras justas para transmitirles todo lo vivido. Fuimos a conocer más de su increíble historia. Y decimos «increíble» porque una isla tan pequeña de menos de un millón de habitantes está dividida en dos partes por una reja que cruza el país de punta a punta desde 1974. En el Norte, los turco-chipriotas. En el Sur, los griego-chipriotas. En el medio, nosotros.
Nos alojamos con turco-chipriotas, greco-chipriotas y turcos de Turquía. También acampamos en una de las playas más lindas del país, y el universo nos regaló el cielo más brillante y estrellado que hayamos visto jamás.

Turquia

Trazamos la última línea del mapa y unimos los polos de este inmenso continente que ya sentimos como parte de nuestra identidad. No llegamos al destino, sino a un nuevo comienzo.

Turquía fue el destino final de esta parte de Eliminando Fronteras, y el más especial. ¡Viajar a dedo nunca fue tan fácil! La hospitalidad de los turcos es increíble. Fueron dos meses en los que nos sentimos como en casa, y es sin dudas uno de nuestros países favoritos.

Tantas veces vimos Estambul  sin haberla visto. Tantas veces la soñamos, tantas veces la pronunciamos. «Vamos camino a Estambul», allá donde se fusionan dos continentes creando una sola ciudad.  ¿Será por eso que la sentimos como propia, por no ser ni de acá ni de allá, como nosotros? Déjà vu. Esto ya lo vivimos. Quizás en otra vida, quizás en otro cuerpo, ya estuvimos acá.

Eliminando Fronteras en números

Eliminando Fronteras

Los números marcopólicos

¿Cómo nos financiamos?

La pregunta del millón (del millón de excusas, digo). La cuestión es simple: quien quiere viajar, encuentra la manera de hacerlo. Quien no está realmente convencido, encontrará miles de excusas en el camino. Hay tantas opciones para financiar un viaje como variedad de viajeros en este mundo, pero en nuestro caso lo que hicimos primero fue trabajar en Nueva Zelanda y Australia con la Working Holiday haciendo todo tipo de trabajos, desde repartidores de volantes hasta managers de un resort, pasando por recolectores de fruta y verdura, empleados de estación de servicio y camareros. Si bien esto fue antes de empezar con Eliminando Fronteras, nos sirvió para tener una base y poder desarrollar nuestro trabajo online más tranquilos.

Cuando se nos terminaron las visas, nos dimos cuenta que teníamos dos caminos: hacer un viaje corto y volver, o seguir viajando y encontrar la manera de trabajar en el camino. No hace falta aclarar qué opción nos tentaba más, así que saqué un libro de la biblioteca de Derby -pueblo de Australia donde estábamos trabajando en ese momento- que era «Online Business for dummies». Si bien era bastante viejo y varias cosas que decía habían quedado obsoletas, nos sirvió para ampliar nuestros horizontes y ver que se podía viajar y trabajar al mismo tiempo.

En estos tres años de Eliminando Fronteras hicimos trabajos tanto online como offline, y no siempre fue por dinero, sino que fuimos intercambiando nuestras habilidades por cosas que necesitábamos en el camino.

♦ Offline: Trabajamos en hostels a cambio de alojamiento y/o comida y vendimos postales artesanales hechas con nuestras fotos.

♦ Online: Escribimos artículos de viajes para diferentes medios, enseñamos fotografía, y también vendemos «Un Viaje Interior«.

[su_note note_color=»#54C0D1″ text_color=»#ffffff» radius=»5″]Si bien esta fue la manera en la que nos financiamos, son sólo algunas de las miles de opciones que hay. ¡Tu creatividad es el límite! Podés encontrar más ideas en «Cómo mantenerse viajando (y seguir dando la vuelta al mundo)«.[/su_note]

El momento más difícil

Si viajar fuese sólo trasladarse de un lugar a otro, te puedo asegurar que ya hubiésemos vuelto a casa hace rato. Cuando uno decide visitar un país distinto al que lo vió nacer o crecer, no sabe que detrás de ese sello del pasaporte está firmando un contrato no explícito que viene cargado de letras chicas.

El momento más difícil del viaje fue cuando fuimos a retirar la visa de Turkmenistán al consulado y nos dieron que estaba negada. Nunca esperábamos esa respuesta, y nos quedamos sin palabras, y sin saber cómo seguir.

Ya no podríamos ir a Afganistán como tanto queríamos, así que teníamos que buscar un camino alternativo, pero justamente por esa zona que dos países sean vecinos no significa justamente que puedas pasar.

Podés leer la historia completa en «Azerbaiyán: de dormir en la casa de la abuela a acampar en un campo minado«.

Llegar a Baku fue, para nosotros, el logro más importante de Eliminando Fronteras. Sí, la felicidad fue incluso más grande que cuando pisamos territorio turco. Atrás habían quedado todos esos países con nombres tan complicados como sus visas que tantos dolores de cabeza nos trajeron. Ya en Baku tendríamos la vía libre para llegar a la meta, aunque eso significara que todavía nos quedaba por recorrer Azerbaiyán, Irán, Armenia, Georgia y, finalmente, Turquía.

¿Y ahora? 

Where

¿Se viene África? ¿Vuelven a casa? ¿Van a viajar por Europa? ¿Y América?

Estas preguntas se repitieron durante las últimas cuatro semanas. ¿A qué no saben desde dónde les estamos escribiendo? ¡Desde Italia! Y ahora por dentro pueden decir «sí, yo sabía que iban a viajar por Europa». Pero no, este es un viaje a las raíces. Interiores y exteriores. Necesitamos estar un tiempo quietos para volver a disfrutar del movimiento. Queremos conocer gente sin tener que despedirnos al día siguiente. Es el momento de traducir todos estos sentimientos en palabras y que estos tres años de experiencias tomen forma de libro. Nibbiano, un pueblito entre las montañas a 90 km de Milán, será nuestro hogar y sala de inspiración durante los próximos meses.
Mientras escribimos el libro tenemos mucho (MUCHO) para contarles en el blog, que por falta de tiempo e internet se nos hizo difícil publicarlo antes, así que se vienen meses de escritura intensa.

Trazamos la última línea del mapa y unimos los polos de este inmenso continente que ya sentimos como parte de nuestra identidad. Nuestro cuerpo llegó pero nuestra mente todavía no, está tratando de asimilar todo lo vivido. Fueron tres años intensos donde lo exótico se volvió cotidiano. Donde la realidad nos golpeó de cerca.
Viajamos para que no nos lo lo cuenten. Viajamos para seguir despertando cada día sabiendo que vamos a aprender algo nuevo. Viajamos para hacer del mundo un lugar más tolerante.

GRACIAS A LA VIDA, que nos ha dado tanto. Gracias a cada uno de ustedes por habernos dado un empujón cuando más lo necesitábamos. Gracias a nuestras familias por acompañarnos en nuestras decisiones desde el primer día. Gracias a los amigos de siempre que están del otro lado a pesar de la distancia. Gracias a los amigos viajeros que nos hacen dar cuenta que no somos los únicos locos. Y gracias infinitas a cada una de las personas que nos abrieron sus puertas para ayudarnos a completar cada uno de los puntos de este mapa, sin ellos hubiera sido imposible.
Cerramos un ciclo para empezar otro. Y la vida sigue… ♦

Eliminando Fronteras mapa

Y un día, el mapa se completó 🙂

Todos hablan de libertad

«Todos hablan de libertad, pero ven alguien libre y se espantan» – Hugo Finkelstein

LOGOPNG

Novedades

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Sobre Jota y Dani

Con 19 y 21 años salimos de Argentina para emprender un viaje que creímos sería de tres meses, pero se convirtió en nuestro estilo de vida. Quince años más tarde, seguimos descubriendo los rincones más remotos del mundo para eliminar la frontera más peligrosa: la que nosotros mismos creamos.

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Eliminando fronteras

¿Y si lo que nos hicieron creer sobre el mundo es mentira?

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Nos acusaron de terroristas, pasamos una tarde con presos de una cárcel filipina, varios días en una casa de refugiados iraníes, acampamos enfrente de la mansión del presidente de Tayikistán y rezamos con musulmanes en una mezquita de Malasia.

Fueron 47.000 kilómetros a dedo en 926 vehículos distintos durante tres años, con el objetivo de eliminar la frontera más peligrosa: la que nosotros mismos creamos.

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