Detrás de una taza de çay: curiosidades del té turco

Marcandoelpolo | Turquía | 9 de octubre, 2018 | | 359 Views

No hay día que pasemos en Turquía sin tomar un çay -o tres o cuatro-. Desde la costa del Mar Negro para todo el país, el té para los turcos más que una bebida es un ritual. A simple vista, el té turco es igual al que todos conocemos, pero en este posteo te vamos a contar sobre los secretos que lo hacen único en el mundo. 

¿Por qué en algunos países se llama chai y en otros ?

Curiosidades del té turco: té y tavla

Las curiosas tazas de té turco junto al tavla, el juego preferido de los turcos

Quizás nunca te pusiste a pensarlo en detalle, pero en todos los idiomas la palabra para nombrar la segunda bebida más popular del mundo después del agua, es algo parecido a o a chai. en español, tea en inglés, thé en francés,  en italiano, teh en malayo, chá en portugués, ça en kurdo,  (cha) en coreano, ชา (cha) en tailandés y çay en turco, entre tantos otros.

No es que el mundo esté dividido en dos grandes bandos, sino que todos los caminos conducen a China, donde empezó todo. El caracter chino para té es 茶, y la pronunciación varía según la región. En mandarín se dice chá, pero en varias zonas de China se pronuncia . Estas dos pronunciaciones fueron las que se expandieron por todo el mundo, y cada comprador tomó el nombre que su vendedor le daba: algo así como “dime cómo lo llamas y te diré con quién has comerciado”.

¿Qué té es el çay turco?

El preferido de los turcos es el té negro. Dicen que lo eligen porque es antioxidante y contrarresta los efectos del tabaco y del alcohol, otros dos favoritos en el país. No por nada se popularizó la frase “fuma como un turco”.

Cuando lo pruebes, seguramente vas a notar que es el mismo sabor al té que estás acostumbrado, pero lo que cambia es la manera de prepararlo y de servirlo. Çaykur es la marca principal.

Curiosidades del té turco: té y simit

Dos clásicos de Turquía: el té y el simit

Más allá del té negro: ¿flores o piedras para la pecera?

Cuando te sientes en una casa de té, vas a notar que entre las particulares tacitas de çay hay algunas que desentonan por sus colores fluorescentes: es el té de frutas. Si brillan mucho, es porque son lo que nosotros llamamos “piedritas para la pecera”, que sería como un polvito de jugo Tang granulado que se mezcla con agua caliente, creando una bebida extra dulce y totalmente artificial. Quedó claro que no nos gustó, ¿no?

Peeeero, también están los distintos tipos de té de frutas naturales, que son riquísimos y que también podés conseguir para llevarte a casa. Hay de jazmín, de limón, de manzana, de granada y muchas opciones más. Eso sí: te recomendamos que los compres en las calles que están alrededor del Spice Bazaar, no adentro. La calidad es la misma, pero en los puestos del Spice o del Grand Bazaar te van a cobrar dos o tres veces más de lo que pagarías afuera.

Curiosidades del té turco: té frutal

¿Piedritas para la pecera? Mejor evitarlas

Los turcos son imbatibles

Ni los chinos ni los ingleses: los turcos son los principales consumidores de té del mundo. Y no solo eso, sino que son autosuficientes: todo el té que consumen se produce a orillas del Mar Negro. ¡Tomá pa’ vó’!

Curiosidades sobre el té turco: casa de té en Estambul con vista

Una de nuestras casas de té favoritas en Estambul

Cuando la ruta nos lleva a pasar unos días en una plantación de té turco

Entramos a Turquía por la puerta de atrás, esa que siempre suele estar abierta. Ahí fue que caímos en la casa de Yasin, a quien conocimos por Couchsurfing. Por esas causalidades del viaje, vivía en un pueblito perdido entre plantaciones de té: Çifteköprü; con 200 habitantes y 20 perros.

Con todos sus ahorros, Yasin se compró un terreno del tamaño de media cancha de fútbol y plantó té, claro, así que estuvimos ayudándolo con la recolección: enganchan unas bolsas a las tijeras y ahí van juntando todas las hojas que se convertirán en historias cuando dos o más personas se junten a disfrutarlas. 

Además, al costado de la ruta acomodó cuatro mesas, armó un fueguito, y con la leña que él mismo junta calienta el agua para hacer el té que servirá de refugio momentáneo a los camioneros, conductores… o a dos viajeros, curiosos, tratando de entender un poco más acerca de lo que los turcos tanto aman.

Curiosidades sobre el té turco: plantación costa Mar Negro

En las plantaciones de té

Curiosidades sobre el té turco: recolección en plantación

Juntando té como los expertos

Curiosidades sobre el té turco: hojas de té

El té listo para ser secado

¿Por qué las tazas tienen esa forma?

Es imposible que pases de tu primera taza de té sin perguntarte quién fue el creativo que imaginó unas tazas de vidrio sin manija para esta bebida caliente, pero creénos, después de varias rondas terminás acostumbrándote y ya no te quemás. Los turcos afirman que sus tazas son mejores por tres razones:

1- Porque al ser chiquitas se aseguran de que siempre tengas el té caliente. Total, siempre se puede rellenar.

2- Porque la forma mantiene el calor (no solo el tamaño).

3- Porque al ser transparentes se puede ver bien la intensidad. Y este punto es clave porque los turcos tienen un concentrado de té en una pava que lo rebajan con agua hirviendo, por lo tanto necesitan ver el color del té para asegurarse de que están sirviendo la intensidad correcta.

Curiosidades del té turco: casa de té Estambul

La clásica tacita turca

Curiosidades del té turco: tazas en el Grand Bazaar

O algunas un poco más sofisticadas

Ya hablando de intensidad…

…esa es la explicación de por qué vas a ver teteras de dos pisos en las casas. O, si vas a una casa de té, vas a notar que te ponen un chorrito de té desde una pava, y después lo van a rebajar con agua desde una canilla. De esta forma pueden complacer a todos: quien quiere el té fuerte o suave, puede pedirlo. Si no, siempre será un punto intermedio tirando a fuerte.

Curiosidades del té turco: preparación tradicional

Arriba, el té concentrado; de la canilla, el agua hirviendo

Curiosidades del té turco: tetera

Teteras de dos pisos en las calles de Estambul

Dulce adicción

Por último, los turcos son muy melosos. Por la calle se ven muchas parejas con rosas, peluches y tienen muchas canciones romanticonas. El té turco no podía quedarse atrás. Por defecto, cada vez que pidas un çay, va a venir con dos terrones de azúcar en un platito (en caso de que no esté la azucarera al lado). Si consideramos que un turco promedio toma al menos diez tacitas de çay por día, eso es demasiada cantidad de azúcar a diario. Entre el azúcar y la teína, se vuelve adictivo. 

Curiosidades del té turco: té y azúcar en cubos

Mínimo, dos terrones de azúcar

Pero así como en Argentina nadie toma mate porque tiene sed, en Turquía el çay es mucho más que una bebida. Es el rompehielos para poder empezar una conversación con un extraño, un ritual que forma parte del patrimonio intangible, y la forma que tienen de darte la bienvenida a su país. Porque una taza de çay no se le niega a nadie… y tampoco se rechaza. ¡Salud!

Curiosidades del té turco: casa de té en Fener, Estambul

Nuestro ritual diario en Turquía

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Sobre Jota y Dani
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Con 19 y 21 años emprendimos un viaje que creímos sería de tres meses, pero se convirtió en nuestro estilo de vida. Diez años más tarde, seguimos descubriendo los rincones más remotos del mundo para eliminar la frontera más peligrosa: la que nosotros mismos creamos. 

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