La rutina de la no rutina: ¿qué hacemos cuando frenamos?

Por Marcandoelpolo
En Taiwán
Jun 3rd, 2014
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Como siempre te decimos, vivir viajando no es lo mismo que vivir de vacaciones. Preferimos viajar lento, para no perdernos ningún detalle, pero a veces hay factores externos que sobrepasan todo nuestro control de la situación y tenemos que adaptarnos. Después de todo, la adaptabilidad es la principal cualidad que debe tener un viajero.

Veníamos de un mes viajando por China donde hicimos la maratónica suma de más de 5000 km en autostop, y sinceramente estábamos tan felices como cansados. Necesitábamos sacar el pie del acelerador, y Taipéi parecía ser el lugar indicado. Ya nos habíamos contactado hace un tiempito con varios hostels para ofrecer algunas horas de nuestro valioso tiempo cada día a cambio del alojamiento, y terminamos eligiendo uno de dueño japonés que nos sirvió para tener un adelanto de lo que se viene en la próxima etapa de Eliminando Fronteras.

Pero por más cansados que estemos, cada vez que frenamos nos pasa lo mismo: a los dos días ya tenemos ganas de estar en la ruta de nuevo. Es que el movimiento es nuestra zona de confort, el cambio, la transición de un lugar a otro, la incertidumbre. Cuando estamos quietos es todo muy fácil y bastante predecible, y nos pasa lo mismo que cuando vamos a la playa: por más linda que sea, después de unos días ya nos queremos ir. Pero frenar también nos hace ver hasta donde llegamos, porque como dijo Steve Jobs, “los puntos sólo se unen hacia atrás” y eso fue justamente lo que hicimos.

Pero, la rutina del nomadismo es la no rutina, entonces… ¿qué pasa cuando el viaje se vuelve temporalmente sedentario? ¿Qué hicimos en Taipéi durante un mes y medio? Mientras muchos nos decían que iba a ser demasiado, nosotros retrucábamos asegurando que nunca es demasiado cuando estás haciendo lo que te gusta y viendo como nuevos proyectos van viendo la luz.

Ganarse el pan techo de cada día

Primero lo primero… el motivo principal de pasar un mes y medio en Taipéi fue haber conseguido el “trabajo” en el hostel. Ya lo hicimos cuando quisimos pasar un tiempo en Singapur y Malasia, y funcionó perfectamente. ¿Cómo lo conseguimos? Intentándolo. No teníamos ningún contacto, ni vimos un aviso por internet. Preparamos un mail, buscamos los mails de los hostels, y les mandamos la propuesta. A las dos horas ya teníamos cuatro respuestas positivas. Persevera y triunfarás, nunca te saques esto de la mente.  

Muy concentrada chequeando las reservas

Muy concentrada chequeando las reservas

Cenando con nuestros compañeros de trabajo japoneses

Cenando con nuestros compañeros de trabajo japoneses

Volvieron las postales marcopólicas a donación

Las cosquillas en la panza nos invadieron otra vez: habíamos perdido el envión. Ya no teníamos miedo al fracaso, ese ya lo perdimos en Malasia, pero al intentarlo en un nuevo país otros fantasmas daban vueltas por nuestras cabezas.

¿Y si nos saca la policía?

¿Y si la gente no nos entiende?

No muchos hablan inglés, seguro que les da miedo acercarse.

¿Y si se nos vuelan todas las postales y se caen por la montaña?

¿Y si los dueños de los otros negocios se enojan?

¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…?

Basta. Todas esos miedos desaparecieron al minuto de haber armado nuestro puestito y ver cómo la gente se acumulaba súper interesada por nuestra historia. ¿El resultado? Cientos de postales marcopólicas desparramadas por las casas taiwanesas. Con cada una de ellas, se fue la esperanza de poder inspirar a esas personitas que son cómplices de este viaje a que tengan una visión diferente del presente y que su sueño pase a ser una realidad.

Gracias, gracias y más gracias por ayudarnos a seguir viajando.

Postales marcopólicas listas para ir al mundo

Postales marcopólicas listas para ir al mundo

Primer día de postales en Taiwán

Primer día de postales en Taiwán

Planeamos Japón

Frenar nos permite ver hasta dónde llegamos, y hacia dónde vamos. Porque planear es también parte del viaje, ya empezamos a vivir el próximo destino: Japón. No podemos creer que hace un tiempo lo veíamos tan lejano, y dentro de un mes vamos a estar ahí. Todo llega.

La emoción de sentir el mapa...

La emoción de sentir el mapa…

Recorrimos Taipéi

Obviamente, nos dedicamos a explorar esta ciudad que tanto tiene para ofrecer (y que todavía nos queda por descubrir!).

Templos, templos y más templos...

Templos, templos y más templos…

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Hasta pasamos tardes enteras en las plazas aprovechando el "masajeador de pies"...

Hasta pasamos tardes enteras en las plazas aprovechando el “masajeador de pies”…

El querido 101

El querido 101

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En el templo de Confucio tratando de aprender chino...

En el templo de Confucio tratando de aprender chino…

¿Cerveza de banana? A ver...

¿Cerveza de banana? A ver…

Dimos la nota

Cuando hablamos de eliminar fronteras, lo hacemos en todo sentido. Cuando alguien nos cuenta que lo inspiramos a suprimir sus barreras mentales se nos llena de mariposas la panza. Y en el momento en que le ponen un megáfono a nuestra voz para que el mensaje pueda llegar a más y más personas, una montaña rusa de emociones nos invade. Y no fue una sola nota, sino tres en dos de los diarios más importantes del país: China Post y Taipei Times. Las pueden leer en nuestra sección de Prensa.
Marcando el Polo dando la nota en Taiwán…

Nota Taipei Times, Taiwán

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Versión en chino

Versión en chino

Versión en inglés

Versión en inglés

Pisamos tierra argentina en Taiwán

Gmail. Nombre de usuario, contraseña, y esos segundos que tarda en cargar la bandeja de entrada donde la intriga se torna real. Abrir el mail se vuelve una aventura, porque nunca se sabe lo que puede haber esperándonos del otro lado. En este caso había una invitación de Carmen, directora de la Oficina cultural y comercial argentina en Taipéi, para invitarnos a compartir nuestro proyecto con ellos. Fue muy raro sentirse en casa estando tan lejos y que te reciban con un “Hola” en vez de un “Ni Hao”.

Oficina cultural y comercial argentina en Taipéi

Vivimos una nueva edición de Capturando Instantes

Parece mentira que algo que surgió como una loca idea mientras caminábamos por las calles de Yangón se haya vuelto tan real que ahora ya forma parte de nuestra rutina viajera. La primer edición la hicimos desde Tailandia, la segunda desde Camboya, y la tercera durante este tiempo en Taipéi. Nos hizo viajar a través de la fotografía a distintos lugares del mundo a pesar de estar quietos. Nos hizo volar. Nos hizo sentir. Crear. Gracias (muchas).

“El componente más importante de una cámara está detrás de ella” – Ansel Adams.

La próxima edición de Capturando Instantes empieza el 14 de Julio. Podés encontrar toda la info en este link.

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Escribimos (mucho) y empezamos nuestro primer ebook

Frenar nos sirve para ponernos al día con la escritura. Bueno, lo de ponernos al día no lo cumplimos muy bien, pero lo de escribir sí. Tanto que hasta empezamos a darle forma al primer ebook marcopólico, “Un viaje interior”, para darle el empujón que les falta a aquellos que todavía no desplegaron sus alas. Pronto novedades :) :)

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Trabajando en el día del trabajador...

Trabajando en el día del trabajador…

Recibimos visitas

Bueno, en realidad el motivo principal para frenar en Taipéi fue porque… ¡¡¡¡¡¡íbamos a recibir visitas!!!!!!! La última vez que estuvimos en Argentina fue en Octubre del 2011, y si bien estamos súper conectados con Skype, Facebook, mails y cartas, no hay nada que reemplace a estar cerca de los seres queridos. Para nosotros fue la primera vez en recibir visitas, y para mi mamá fue su bautismo en Asia. ¡Welcome to Taiwan! Hasta la hice viajar a dedo…

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¡Llegó Papá Noel!

¡Llegó Papá Noel!

Festejamos el cumple de Jota

No se cumplen 27 años todos los días, por eso queríamos festejar de una manera especial. ¿Qué mejor que ir a comer como la mierda? Sí, lo que leíste. Lo mejor (o lo peor) es que nos encantó. Como son tantos los detalles para contar, merecían un posteo aparte. Te invitamos a leer “Un restaurante donde la comida es una mierda (pero están orgullosos de eso)”.

Restaurante temático inodoros Taiwan

Restaurante temático inodoros Taiwan 6

¿Están seguros que esto es pollo?

Reencontramos viejos amigos

Cuando uno viaja, las despedidas ya pasan a ser moneda corriente. Es el lado B de los viajes, la letra chica. Ese sabor amargo que queda después de haber compartido ese momento tan especial sin saber si habrá un reencuentro.

El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día – Paulo Coelho

Cuando conocimos a John en una packhouse de bulbos de lilas en Rakaia (Nueva Zelanda) allá por mitad del 2009, durante nuestro primer año de viaje, nunca se nos pasó por la cabeza que cinco años más tarde íbamos a estar en su querido Taiwán. Las Working Holidays siguieron, y más taiwaneses –y taiwanesas- se cruzaron por nuestro camino y nos fueron contagiando su patriotismo. Es algo que hasta ahora no nos pasó con ninguna otra nacionalidad. Ellos aman a su país de tal manera que contagia. No hay promoción turística que le pueda hacer competencia a un taiwanés hablando de su país, de su comida y de su gente.

Y acá nos ven, estamos 5 años más viejos –o mejor digamos más maduros- pero con la misma alegría de siempre, yendo de puesto en puesto en el mercado nocturno y viendo cómo todo lo que este personaje nos contaba durante las largas horas de trabajo en Nueva Zelanda toma vida propia.

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Nos sumamos a las protestas (de las comunes y de las no tanto)

Antes de llegar a Taiwan nos dijeron “van a poder presenciar un momento histórico del país, le gente por fin salió a la calle para protestar por lo que le parece injusto. Pero no se preocupen, son muy pacíficas”. Ah, y participa la familia entera -inclyendo a la mascota-.

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Entre tantas protestas en contra del gobierno por las nuevas políticas económicas que están tomando, nos topamos con una que nos llamó mucho la atención: estaba llena de perros. Sí, en las otras también había, pero no taaantos como en ésta. Nos acercamos y viene una chica con muchas ganas de contarnos qué estaba pasando alrededor nuestro: definitivamente, era un protesta para salvar a los perros callejeros. En Taiwán los agarran y si en una X cantidad de días no los adopta nadie, los matan. Por supuesto que nos sumamos…

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Lo que nos confundió un poco -bastante- fue toda la gente que venía a la protesta para salvar a los perros callejeros, pero traían más que una mascota, un objeto más de moda. Lo máximo fue ver a estos dos perritos con las orejas teñidas. Cada uno cuesta unos USD 1000…

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Y casi nos olvidamos…

No podemos hablar de Taipéi sin nombrar al “caso mate cocido”, donde fuimos detectives profesionales (?) durante dos semanas para descubrir en qué departamento vivían los argentinos tomadores de mate cocido. Resulta que en el edificio donde nos estábamos quedando veíamos todos los días bolsitas de mate cocido tiradas en el tacho de basura. Como el tacho era de todo el piso, no sabíamos de qué departamento eran, pero sólo veíamos salir extranjeros del 40. Nos tomamos el atrevimiento de dejar una cartita pegada en la puerta, con la esperanza de tener una respuesta al cabo de unas horas, pero pasaron dos días y la notita seguía en el mismo lugar. Con la ayuda de un compañero de trabajo del hostel le preguntamos al portero, y nos cuenta que esa puerta era un dormi de una guest house. Conclusión: mejor nos dedicamos a otra cosa, porque para detectives privados no servimos.

taragui un mes en Taipei

¿Y ahora qué sigue?

En este momento estamos en Kaohsiung, en el Sur de Taiwán. Estuvimos dos semanas viajando por la Costa Este, la preferida por los locales, y en unos días seguimos ruta hacia Tainán, la ciudad que va a tener el honor de contar con nuestra presencia por tres semanas.

-¿Y les gusta Taiwán?- nos preguntan muchos. No es un país que esté en el radar de los viajeros, pero justamente es eso lo que lo hace tan especial. Debemos confesar que lo superó a Tailandia con el puesto del país más fácil para viajar a dedo de los que hayamos estado. Digamos que es algo así como China en su versión relajada. Sin duda, uno de los países en los que más cómodos nos sentimos, y hasta nos hicimos fans del stinky tofu

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No dejes que tu viaje sea solo un sueño...
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7 Respuestas a “La rutina de la no rutina: ¿qué hacemos cuando frenamos?”

  1. Qué bien chicos! Lo que más me gustó es que hayan recibido visitas y ni más ni menos que a tu mamá !!! 😀 Me imagino tu alegría por haberla hecho participar de tu día a día! Abrazo!

  2. Giuliana dice:

    Uhhh que buen resumen, venía atrasada con la lectura! Genia la mamá de Dani en la ruta jajajaa que fenómena!
    Les mando un abrazo enorme, ídolos inspiradores :)

  3. Beny dice:

    Es un placer leer todo lo que comparten ustedes en cada rincon del mundo, y siendo taiwanesa (en realidad tambien argentina porque es mi segundo hogar!!) me siento muy feliz que les hayan gustado mi pais natal!!! Sigan disfrutando en esa bella tierra por mi~

  4. Excelente relato, ya estuve un par de veces en Taiwán y comparto con ustedes la idea que es una China relajada, vale la pena ir hasta allí.

  5. toba2 dice:

    siempre quedo presa de sus relatos, son muy completos y entretenidos,los sigo a todas partes viajando con la mente e imagino todo como si estuviese alli,los felicito!!!!

  6. Alicia dice:

    Qué buena crónica de los días en Taipéi, fue muuuuuuuuuyyyy lindo visitarlos, pero qué rápido pasó todo. Beso grande!!

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