Ramadán: comprendiendo las costumbres musulmanas

Por Marcandoelpolo
En Malasia
Oct 3rd, 2013
10 Comentarios
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Seguramente alguna vez escuchaste nombrar la palabra “Ramadán”, pero tal vez no estés muy seguro de qué se trata. Sabés que viene del Islam, está relacionado con las tradiciones musulmanas, pero… ¿qué es? Lamentablemente nosotros, como argentinos, y como también pasa en la mayoría de los países hispano parlantes (y sólo nombramos a éstos porque son quienes están leyendo el artículo), tenemos muy poca relación con la cultura islámica, y el conocimiento general de sus costumbres es mínimo. Esto nos lleva a interpretaciones erradas y generalizaciones basadas en la poca información que nos llega, casi siempre tergiversada y sensacionalista. Por eso es que con Eliminando Fronteras nos propusimos generar el intercambio cultural que tanto necesitamos, para que todos nos podamos educar y comprendernos mejor… porque no hay frontera más peligrosa que la que nosotros mismos creamos.

Ya habíamos pasado Ramadán en Indonesia, el país con más musulmanes del mundo, allá por 2011. Ahora, sin quererlo, nos encontramos celebrando este mes en otro país devoto al Islam: Malasia. Debemos confesar que al principio nos preocupó un poco: ¿y si no encontramos comida? ¿y si está todo cerrado durante un mes? Alguien nos dijo al empezar este camino que para ser viajero hay que ser como el agua, dejarse fluir con la corriente y amoldarse a cualquier superficie. Tuvimos la oportunidad de vivir Ramadán y el fin de éste desde adentro, siendo invitados por distintas familias musulmanas a compartir la experiencia con ellos y poder así comprender mejor de qué se trata esta tradición.

Jóvenes leyendo el Corán en la mezquita de Putrajaya

Jóvenes leyendo el Corán en la mezquita de Putrajaya

Cerrado por rezos de Ramadán, Malasia

Cerrado por rezos

Gracias a maestros como ellos pudimos entender mejor las costumbres musulmanas

Gracias a maestros como ellos pudimos entender mejor las costumbres musulmanas

¿Qué es Ramadán?

Considerado como uno de los cinco pilares del Islam, es un mes de purificación para los musulmanes. No sólo deben ayunar durante las horas de luz, sino también deben aprovechar este tiempo para limpiar todos sus pecados y malos actos, dar más de lo habitual y tratar de leer el Corán entero.

Como nos habían comentado en Indonesia, “el cuerpo es como el motor de un auto. Hay que hacerle una buena limpieza cada tanto.” Esta es una de las razones por las que el mes de ayuno es tan purificador para los musulmanes, pero desde ya que no es la única.

Los primeros días de Ramadán los pasamos con Liana y su hermana Amy, quienes nos alojaron en Kuala Lumpur mediante Couchsurfing. Al mandarle la solicitud, nos respondió positivamente, pero un poco preocupada. “Les tengo que comentar algo antes de que vengan, y es que estamos en el mes de Ramadán, y tanto mi hermana como yo somos musulmanas y vamos a estar ayunando. Es probable que no tenga tantas energías para hacer cosas, y les tengo que pedir que no coman en casa durante las horas de luz, pero al atardecer podemos cortar con el ayuno juntos. Si esto les parece bien, voy a estar más que contenta en alojarlos”, nos escribió en un mail. Ya sabíamos que eran musulmanas, y por eso les habíamos escrito, para vivir este mes de ayuno en primera persona

El primer día con Liana empezó con toda la emoción que trae visitar un Pasar Ramadán – mercado de comida especial para la ocasión- por primera vez. Teníamos frente a nosotros un sinfín de sabores por descubrir, y nos queríamos llevar todo.

Faltan más de dos horas para el fin del ayuno, pero el mercado está en su salsa. “Liana, ¿no es un poco temprano? ¿Por qué la gente está tan alborotada?”. Durante Ramadán, la gente termina de trabajar más temprano. No es que la jornada sea más corta, sino que al no tomarse la hora de almuerzo, pueden irse a casa una hora antes. Ahí es cuando van al mercado y se abastecen de todo lo que no comieron en el día.

Pasar Ramadan, Malasia

Mercado Ramadan, Malasia

Mercado de Ramadan, Malasia

Bebida para Ramadan, Malasia

Comida de Ramadan, Malasia

Son las 19.25 y Liana prende la tele para tener la hora exacta. Esto nos hace acordar a la noche del 31 de Diciembre de 1999, prendiendo la tele, mirando todos los relojes disponibles, y llamando al 113 para ver cuál era el minuto exacto en que se iba a terminar el mundo, desconfigurar todas las computadoras y darle paso el nuevo milenio. Pero durante Ramadán la historia es otra, acá no se cumple ninguna profecía maya ni nada por el estilo, sino que se termina el ayuno que tanto estuvieron sufriendo. Es que, además de no poder comer, tampoco tienen permitido tomar ningún líquido, ni siquiera agua. Considerando el calor que hace en Malasia, es algo bastante difícil.

El reloj marca las 19.30, ya podemos –y debemos- terminar el ayuno. Yo lo primero que hubiera hecho es tomarme un litro de agua bien fría, pero las tradiciones dicen otra cosa. Lo primero que Liana nos alcanza es un dátil. ¿Un dátil? Sí, sabemos que quizás estés igual de sorprendido que nosotros, pero todo tiene una explicación. Según el Corán, es lo que comía el profeta Mahoma para terminar su ayuno. Y no eligió un dátil porque era lo que tenía a mano, o lo que estaba barato en el mercado, sino que la explicación está en que estas frutas se procesan por el cuerpo humano más rápido que otras, y pueden reabastecer la carencia de energía en cuestión de minutos. Dani me mira y se ríe, ella detesta los dátiles y hasta le dan un poco de repugnancia su forma de cucaracha. Yo estoy más feliz que Mahoma, cada vez que viajamos a un país donde los encuentro baratos me compro una bolsa para tener a mano. La tradición dice que hay que comer uno para poder proseguir con el resto de la cena, pero por las dudas me como varios más.

Habiendo cumplido con el protocolo, queda toda la mesa a nuestro alcance con platos típicos para esta ocasión. Hay hongos fritos, nasi kerabu (arroz azul con vegetales), murtabak (panqueque relleno salado), popiah (arrolladitos primavera al vapor), ketupat (unos triangulitos de arroz pegajoso que los envuelven en hoja de banana) y el number one, el infaltable bubur lambuk. No decimos que es el número uno por su sabor, que la verdad es bastante insípido, sino porque esta sopa espesa no puede faltar en ninguna mesa de Ramadán. Y como nunca debería estar ausente, por la calle hay puestos donde la regalan, en especial en las mezquitas después de hacer el rezo comunal de la tarde.

La llegada de las 19:30 nos hizo acordar a cuando sonaba el timbre para salir al recreo. Todos los integrantes de la mesa están desesperados por empezar, sirviéndose arroz para matar la ansiedad, llenándose los vasos con jugo de caña de azúcar o leche de soja endulzada, mirando el plato, como comiéndolo con los ojos. Todas las tardes durante un mes la escena se repitió estemos donde estemos. Los únicos comentarios que se hacen al acercarse la hora son acerca de la comida, de las ganas de comer y de los pobres musulmanes en otros países donde oscurece más tarde y tienen que esperar más para terminar el ayuno. Desde lo alto de una torre de observación en la playa de Kuala Terengganu, donde familias y amigos se juntan a esperar la hora oficial y poder devorarse su banquete, pudimos ver el movimiento masivo, casi depredador, de cientos de personas clavando sus manos en el arroz con curry, haciéndolo un montoncito apelmazado y mentiéndolo en su boca con una sonrisa en la cara. Es el fin del sufrimiento, o la recompensa por haber aguantado y respetado con éxito las palabras del profeta.

Nosotros comemos más tranquilos, claro, es que durante el día el estómago está cerrado para los musulmanes, pero no para nosotros, que nos unimos a los indios y chinos que nada tienen que ver con esta tradición. Ver la mesa rebalsando de comida hace que nos cueste comprender el sentido de Ramadán: ayunan para comprender qué se siente pasar hambre y ponerse en el lugar de los menos privilegiados, pero cuando llega la hora de comer, ponen en la mesa mucha más comida que en un día normal y comen hasta el extremo de la gula. Entonces, ¿dónde quedó el hecho de ponerse en el lugar de los pobres? ¿O Alá dice que solamente hay que acordarse de ellos durante las horas de luz? Hablamos del tema con Hafiz, un vecino bastante conservador, y se agarra la cabeza cuando tocamos el tema. “Hay muchos musulmanes que interpretan el Corán de la manera incorrecta. No tiene ningún sentido ayunar si después vamos a comer como si fuera la última cena, como así tampoco vale la pena rezar cinco veces al día si después actuamos de la manera incorrecta. Alá todo lo vé y todo lo sabe”.

Fin del ayuno con Liana (centro) y Amy (izq.), Ramadan

Fin del ayuno con Liana (centro) y Amy (izq.)

¡¿Qué sería de Ramadán sin los dátiles?!

¡¿Qué sería de Ramadán sin los dátiles?!

Murtabak de pollo en el Pasar Ramadán

Murtabak de pollo en el Pasar Ramadán

El flan también es típico en Malasia para en esta época

El flan también es típico en Malasia para esta época

Durante Ramadán los restaurantes preparan un buffet de comida tradicional

Durante Ramadán los restaurantes preparan un buffet de comida tradicional

Terminamos de cenar y Liana se disculpa porque nos tiene que abandonar por un rato. Es que tiene que ir a hacer el último rezo obligatorio del día, pero promete llevarnos más tarde a la universidad donde estudió, la International Islamic University Malaysia.

El campus de la universidad está superpoblado: cientos de estudiantes se acercan a la mezquita que está justo en el centro, porque se avecina la hora de hacer el 6to rezo del día, el Tarawih. Estas plegarias ocurren sólo durante el mes de Ramadán y no son obligatorias, pero son como un bonus track. Si no la hacés no vas a ser castigado, pero los méritos que te da este rezo son mucho más altos que cualquier otro. En Putrajaya, un musulmán que conocimos en la mezquita nos dice al respecto: “El día tiene 24 horas. El Tarawih dura 1 hora y media… ¿podemos ser tan egoístas de no dedicarle a Alá ese tiempo extra?”. No sabemos cuántos puntos les da el Tarawih en su camino al Jannah (paraíso según el Corán), pero seguro que son muchos, porque según el “sistema de méritos” una plegaria multitudinaria es mucho más valiosa que una individual, y eso explica, en cierta parte, porque dentro de lo posible intentan rezar en las mezquitas más que en sus casas.

Es tarde y Liana está cansada, pero todavía no se va a dormir, tiene que dejar preparada la comida para mañana a la mañana. “Ufff menos mal que no nos comimos todo” nos dijimos, ya que la comida que sobró de la cena era también parte de su desayuno. A las 4.30 sonará el despertador y ella, como casi todos los vecinos del edificio, se despertará para cargar su cuerpo de energía vital que le permita aguantar a sus estudiantes mientras dicta clases de inglés. “Lo peor es que doy clases en un colegio chino, donde todos comen y toman, aunque son muy respuetuosos de no hacerlo frente a mí. No es tanto la comida, que puedo abstenerme sin problemas, pero sí el agua, en especial los días más calurosos”, nos decía la noche anterior mientras se deleitaba con un kuih lapis, un snack dulce de nueve capas que se hace con harina de tapioca, leche de coco, azúcar, hojas de pandan y colorante. Cuando el reloj marque las 5.30, empezará nuevamente el ayuno, y no podrá comer ni tomar hasta las 19.30.

Al día siguiente fuimos invitados a terminar el ayuno a la casa de Norma, la tía de Liana. Ella sí que es una eliminadora de fronteras… con 60 años y su jubilación en mano, se fue a recorrer Europa con la hermana, ¡de mochileras y haciendo couchsurfing! ¿Qué tal? Como si esto fuera poco, fueron durante Ramadán, que es cuando menos energías tienen, pero encontraron las fuerzas para disfrutar el viaje al máximo. Al contarnos de su viaje, no pudo evitar sentir alivio ahora que puede romper con el ayuno a las 19.30. “En Europa anochecía muy tarde, y ayunábamos alrededor de 17 horas al día. Fue muy duro, pero lo pudimos superar”. Es que la regla es que hay que privarse de comer y tomar durante las horas de luz, no importa si anochece a las 17 o a las 23 hs. Por eso, el horario se determina según el país. Mismo en Malasia, los estados de Sabah y Sarawak (en Borneo), al estar ubicados más al Este, empiezan a comer una hora antes, generando la envidia de sus hermanos de la Península.

Esperando la hora oficial en la casa de Norma

Esperando la hora oficial en la casa de Norma

¿Cuándo se celebra?

El Islam se rige por el calendario lunar Hijri, que está dividido en doce meses y tiene un total de 354 o 355 días al año. Ramadán es durante el noveno mes, y la fecha varía año a año. Este año, 2013, fue del 9 de Julio al 7 de Agosto.

Y cuando el mes pasa… ¡Hari Raya!

Tanto, o más, que experimentar Ramadán con familias musulmanas, nos entusiasmaba la idea de compartir el fin de éste, que se celebra con la llegada de Eid al-Fitr o, como lo llaman en Malasia, Hari Raya Aidilfitri.

Para esa fecha estábamos en Penang, el único Estado de todo Malasia donde los musulmanes son minoría, siendo los budistas descendientes de chinos los que ocupan su lugar. Sabíamos que Hari Raya es sinónimo de compartir, ya lo habíamos experimentado en Indonesia, donde en una casa nos invitaron a almorzar con ellos cuando nos vieron en la puerta de un restaurante cerrado. Ese era el plan entonces, saldríamos a caminar por la calle en busca de casas de musulmanes, esperando que nos invitaran a pasar. La comida era un atractivo, por supuesto, pero la experiencia cultural era lo que más nos interesaba.

Días antes de la fecha nos escribe Liana. La noticia no podía ser mejor. Sheena, una amiga suya, estaría visitando a sus familiares en Penang para celebrar Hari Raya, y quería invitarnos a pasarlo con ellos.

El día que marca el comienzo de Hari Raya es uno de los más esperados del año, como nos cuentan en la casa de Sheena. “Estamos todos contentos por haber cumplido con éxito el ayuno, y darle especial importancia al zakat y fitra”, nos cuenta Baha, su papá. Si bien una de las obligaciones de todo musulmán es la de compartir su riqueza (en caso de poder) con los más necesitados, durante Ramadán se hace hincapié en estas acciones, y a eso se lo llama “zakat”. Lo del “fitra” nos llama un poco más la atención, y aunque Baha se enrosca un poco explicándolo, logramos comprenderlo. Según el Corán, si bien todo ser humano es creado perfecto por Dios, se le permite embellecer su apariencia ya que esto no cambia su interior. Para Ramadán es recomendable hacer este “embellecimiento” comprando ropa nueva, usando perfume y otros métodos que aparentemente mencionó Mahoma, como cortarse las uñas, afeitarse el pelo púbico y el de las axilas, recortarse el bigote o usar escarbadientes.

Sheena no usa hijab (velo que cubre la cabeza y cuello, dejando la cara destapada), ni tampoco lo lleva puesto ninguna mujer en la casa. Esto nos llama la atención, en particular por mi presencia, un hombre desconocido para la familia. Sería impensado en otras familias musulmanas más conservadoras que conocimos, pero por lo que fuimos aprendiendo, cada uno interpreta las palabras de Alá de una manera diferente. Por un lado, en la mezquita de Putrajaya nos dicen que cada pelo al descubierto de una mujer significa un día en el infierno, o fuera del paraíso, mientras que Baha sostiene que la manera de vestir no te hacen mejor o peor musulmán, sino que son tus acciones las que serán juzgadas.

Por un rato dejamos el Corán, a Mahoma y a su escarbadientes de lado y nos sentamos a comer. Las costumbres en la mesa son muy distintas a las nuestras. El invitado es el agasajado, y como tal no tiene otra tarea que relajarse y disfrutar. Por cordialidad siempre ofrecíamos nuestra ayuda para lavar los platos o poner la mesa, pero luego entendimos que eso los hace sentir a ellos como malos anfitriones. Baha, Sheena y su mamá se sientan en la mesa para hablar con nosotros, pero ninguno come. Todos nos sirven y animan para que agarremos más, pero no empezarán a comer hasta que nosotros no hayamos terminado. Es una situación rara, hasta incómoda podríamos decir, ya que uno no está acostumbrado a ser servido y tampoco sabe hasta cuándo debería comer, ni si habrá suficiente comida para todos. A comer con las manos ya estamos acostumbrados, una técnica bastante más práctica que le de comer arroz con palitos.

Agasajados por Baha, Sheena y familia

Agasajados por Baha, Sheena y familia

Caramelos de Hari Raya, Malasia

Estas deliciosas masas son como el pan dulce en navidad

Estas deliciosas masas son como el pan dulce en navidad

"Topi" es el gorro religioso musulmán, en Malasia se llama "kopia"

“Taqiya” es el gorro religioso musulmán, en Malasia se llama “kopia”

En busca de un nuevo hijab para Ramadán

En busca de un nuevo hijab para Ramadán

Fatima, ¿vos qué te vas a poner para Hari Raya?

Fatima, ¿vos qué te vas a poner para Hari Raya?

Uno de estos no me vendría mal para el "embellecimiento"

Uno de estos no me vendría mal para el “embellecimiento”

A la imagen de los nenes musulmanes es algo que todavía nos cuesta adaptarnos. Ver a las nenas de cinco o seis años cubiertas por un hijab o a los nenes vestidos de punta en blanco con el taqiya (gorro religioso) camino a la mezquita, es como ver a adultos en cuerpos que no le corresponden. “Y con respecto a los nenes… ¿desde que edad deben cumplir con el ayuno de Ramadán?”. “Eso depende de cada familia, pero por lo general comienzan cuando tienen seis o siete años. No con el ayuno completo, pero sí preparándose para los próximos años”, nos cuenta Sheena. Baha nos dice que él entrenaba a Sheena desde que tenía cinco años, usando un sistema de “coimas”. Le daba 1 Ringgit por cada día que cumplía con el ayuno, y si completaba todo el mes tenía un bonus de 20 Ringgit (aproximadamente USD 6).

“Y mañana, ¿todo de vuelta a la normalidad?”. “Los musulmanes más devotos hacen otro ayuno de seis días después de Hari Raya, ya que eso es tan meritorio como ayunar por un año entero”, nos explica Sheena. “Algunos incluso ayunan todos los lunes y jueves de sus vidas, pero realmente hay que estar muy comprometido para eso”. Su hermano Ashraf, en lo primero que acota del día, aclara: “técnicamente Hari Raya dura un sólo día, ¡¡pero los malayos lo extendemos hasta por un mes porque nos gusta celebrar y abrir la casa a invitados!!”

Y exactamente eso es lo que sentimos en Malasia, que las puertas siempre estuvieron abiertas. No sólo durante Ramadán, sino durante cada día de nuestra estadía. Pensar en esta vivencia nos hace preguntar por qué no sabíamos nada de Ramadán antes de viajar por países musulmanes. Es una cultura lejana para nosotros, es verdad, pero también lo es el irritante día de acción de gracias con su pavo, y eso ya lo conocíamos desde chicos. Como también lo era Halloween, hasta que el capitalismo empezó a acortar la brecha. No decimos que a partir del año que viene todos ayunemos y leamos el Corán por un mes, pero sí que no caigamos presa de la ignorancia impuesta.

Este posteo está dedicado a todos nuestros amigos musulmanes quienes de corazón abrieron las puertas de sus casas y nos hicieron parte de sus familias durante esta época del año tan especial.

Hari Raya en Malasia

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10 Respuestas a “Ramadán: comprendiendo las costumbres musulmanas”

  1. Paulina Jara dice:

    Felicidades por el blog! Que bonita experiencia que vivieron, sin lugar a duda la mejor forma de aprender es viviendolo, saludos

  2. Alicia dice:

    Qué gran experiencia, vivida desde adentro y compartiendo con la gente el día a día!!

  3. Realmente estoy sorprendido. Hace unos días hablé con un australiano que vive en mi país hace unos 10 años, y me habló cuanto detestaba a los musulmanes por sus maneras conservadoras y absolutas, sin embargo lei esta entrada completa 2 veces y veo incluso que conocieron a mujeres musulmanes que no usan velo porque la manera de vestir no te hace mejor… me sorprende que me sorprenda en realidad, porque en el cristianismo también – guardando proporciones – se da algo similar: interpretaciones que llevan a conductas distintas.
    Realmente leerlos me llena el alma de curiosidad; me parece que no hay mejor forma de hacerle justicia a la verdad que buscándola uno mismo en su propia fuente… hasta incluso hacerse parte de ella.
    Me siguen dando motivos para viajar, realmente lo que acabo de leer me vuelve a dar otro empujoncito jajaja.
    Son geniales, gracias por hacer esto.
    Un abrazo grande !

    • El racismo por incomprensión es un mal de todo el mundo. En Australia hace varios años que los musulmanes son particularmente apuntados. Desde los medios por un lado condenan estos actos, mientras que en las noticias te lavan la cabeza con justificaciones a las invasiones de estos países. Los australianos están como locos con la inmigración ilegal, en su mayoría afganos e iraquíes desplazados por las guerras que justamente países como Australia mantienen por negocio. Así se fue creando una sociedad mayoritariamente ignorante en este tema, donde todo lo que sea “musulmán”o tenga algo que ver con el Islam tiene una connotación negativa.
      Como vos decís, no hay mejor manera de hacerle justicia a la verdad que buscándola uno mismo en su propia fuente. Y no hace falta viajar hasta Malasia para eso, en Argentina también hay musulmanes, una charla con ellos nos puede esclarecer muchas dudas sobre sus costumbres.

      Abrazo grande!

  4. Esteban dice:

    Que baño de cultura me acaban de dar Jota y Dani. Como dicen ustedes, había escuchado alguna vez hablar de ramadan, pero la verdad no tenía ni idea de que se trataba. La informacion nunca me llego, pero yo tampoco nunca la habia buscado. Esta historia sirve para informar, viajar y además entretiene. Me encanto!
    Buenisima la ropa para embellecerse, yo tambien quiero uno como el de la foto de Jota ja ja ja!
    Saludos y sigan compartiendo historias.
    Esteban

    • Qué bueno Esteban que te hayas interesado en saber más acerca de otras costumbres, ahora podés tirar un comentario sobre Ramadán en cualquier conversación jajaja. Si nos avisabas antes te mandábamos un conjunto musulmán a medida para el Hari Raya del año que viene jaja!!
      Abrazo!

  5. Coni dice:

    Muchas gracias por compartir esto con nosotros, tenemos muchos tabues respecto a la cultura musulmana y esto permite abrir un poquito más nuestra mente. Tengo una duda y ojalá pudieran responderla, Dani tenía que usar algún pañuelo como hijab al salir a la calle? Quiero viajar para allá pero no quiero faltarle el respeto a nadie ni menos andar haciendo el loco jajaja.
    Saludos!!

    • Marcandoelpolo dice:

      Hola Coni! De nada!
      No, en Malasia no hace falta usar el pañuelo si no sos musulmana, de hecho convien en armonía varias religiones y todos se respetan.
      ¡Saludos y buen viaje!

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