Lo que nadie te dice sobre las Working Holiday visa

Por Marcandoelpolo
En Australia
Jun 28th, 2017
10 Comentarios
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Irte de viaje con la Working holiday puede ser una de las mejores experiencias de tu vida. Pero como todo yin tiene su yang, acá estamos para contarte lo que hay detrás del ruido del sello del pasaporte que le da comienzo a tu aventura. Y no, bajo ninguna circunstancia este posteo intenta detenerte a que apliques a esa visa que tantos dolores de cabeza te trae; todo lo contrario. Quiero que vayas sabiendo que no siempre el pasto es más verde del otro lado… pero que aún así, vale todo el esfuerzo.

Living the dream. Really?

Si estás planeando sacar una Working Holiday Visa, no te pierdas “Carta a mi amiga Flor“. Es para ella y para todos los que están a punto de dar el salto.

Nada saldrá como lo planeaste

Working Holiday Visa Australia: Sidney

Primer día en Sydney

Jota: – ¿Para qué llevás zapatos y ropa de vestir? 
Dani: – Porque seguro que conseguimos trabajo en un hotel o en alguna agencia de viajes. 
Jota: – ¿Te parece? Yo no lo llevaría. 
Dani: – Sí, vas a ver. De última… vamos al campo.

El mes previo a viajar, pasaba mis horas en la oficina de Buenos Aires buscando alquileres en Auckland. Encontré uno que está buenísimo, tiene pileta y está súper bien ubicado,  le escribía a Jota por mensaje de texto cuando el Whatsapp ni siquiera se había ideado. Nuestro tiempo en la gran ciudad duró lo mismo que la esperanza de conseguir un trabajo en una agencia de viajes. El “de última vamos al campo” lo seguimos repitiendo hasta el día hoy, porque una semana después de llegar a Nueva Zelanda ya estábamos trabajando en un viñedo. En la mochila quedó mi ropa de vestir y mi ansiado puesto detrás de la vidriera de una de las tantas sucursales de Flight Centre.

Cuando tocó el turno de Australia, después de la experiencia de un año y tres meses en Nueva Zelanda, pensamos que sería un poco más fácil, pero nada más lejos de la realidad. Por empezar, el primer shock vino cuando nos bajamos del avión en Gold Coast y le preguntamos a la chica del centro de informes qué colectivo nos llevaba al hostel. ´This is not here, your hostel is in Brisbane´. Pero cómo… ¿no estamos en Brisbane? ¿Tomamos el vuelo equivocado? El problema no éramos nosotros, sino las aerolíneas de bajo costo que venden pasajes a aeropuertos alternativos… que a veces pueden quedar un poco lejos. Anyway… Welcome to Australia!, nos dice, y así empezó nuestra estadía en tierra Aussie que, por cierto, no fue para nada fácil. Falta de trabajo, cuenta bancaria en rojo, empleadores explotadores, discriminación, y malos entendidos que me llevaron a querer abandonar todo pero a la vez me hicieron cada día más fuerte. Hoy, agradezco cada una de las piedras que Australia puso en mi camino pues después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Gracias, Francisco Luis Bernárdez por recordármelo siempre.

Vas a tener que trabajar duro

Working Holiday Visa Australia: trabajar en una roadhouse

Nótese la hora que marca el reloj de la foto. 5:27… ¡de la mañana! Los turnos de las roadhouses son largos y pueden empezar MUY temprano. Diez horas por día, seis días a la semana, y los kilómetros del futuro viaje siguen sumando, pero hay que saber llevarlo. Hemos trabajado 16 hs por día empacando kiwis en Nueva Zelanda, y cuando hacíamos picking de brócolis en Australia el despertador sonaba a las 4 am. Las primeras dos horas de la jornada eran entre hojas congeladas, mojándonos desde la punta de los pies hasta la cintura, esperando que los primeros rayos de sol nos llevaran a nuestro cuarto de hora de descanso para tomar el té calentito que llevábamos en un termo.

La realidad es que la mayoría de los trabajos que están disponibles para quienes viajen con la Working Holiday visa son no calificados -en restaurantes, granjas, campos, fábricas, hoteles y negocios- y las tareas suelen ser bastante monótonas y/o duras. Si mientras hacés los mismos cuatro movimientos una y otra vez para armar cajas en la packhouse de manzanas 10 hs por día no pensás en por qué lo estás haciendo, es difícil que puedas pasar la segunda semana de trabajo.

 Y habrá momentos difíciles

Working Holiday Visa Australia: abriendo la heladera

¿Esto es todo lo que queda para comer?

Tuvimos varios momentos críticos en viaje. El más duro fue el primero, en Christchurch, recién llegados de un viaje a Samoa. Imprimíamos currículums, los llevábamos a los restaurantes, y pasábamos el resto del día en la biblioteca usando el wifi y mandando mails a cualquier dirección que se cruzase por la pantalla. A causa de nuestra inexperiencia, cometíamos errores que nos perjudicaban. Más de un mes sin trabajo y la cuenta bancaria seguía bajando. ¿Y si vendemos scones por la calle? ¿Y si hacemos una sola comida diaria que nos rinda para desayuno, merienda y cena? Llamadas telefónicas que prometían la salvación y no eran más de un puesto de dos horas por día limpiando los baños de un hospital geriátrico. Lo acepté, por cierto, pero lo más duro no era la mierda ajena que se desparramaba por cualquier lado por la reducida movilidad que tenían los abuelitos, sino escucharlos pedirme por favor que no me fuera de su habitación porque nadie más los visitaría en todo el día. Y yo solo tenía que cerrar la puerta y entrar en la de al lado, para que la historia se repitiera.
Lo importante es recordar SIEMPRE que en cada crisis hay una oportunidad… y poder encontrarla.  

Mudarte constantemente cansa

Working Holiday Visa Australia: viviendo en casa rodante (caravan park)

Sobre todo cuando vas acumulando ollas, almohadas o frazadas…

Working Holiday Visa Australia: Derby

…hasta que llega un punto en el que te volvés minimalista.

Esa extraña sensación de no tener nada pero a la vez tenerlo todo puede ser abrumadora. Viajar te va a cansar, y no está mal sentirse así. En el posteo “Dilemas de un viaje largo” hablamos largo y tendido sobre este tema, pero te adelantamos que es algo totalmente normal e inevitable. Cada vez que te mudás, te llevará un par de semanas acomodarte para que sientas ese lugar como tuyo: quizás tengas que comprar ollas, almohadas, frazadas, algún que otro plato… pequeños detalles que tienen el poder de convertir una casa en tu hogar. Ya después del segundo mes estás aburguesado: conseguiste una tostadora que te regaló el vecino, la cantidad de platos en la alacena supera los seis y hasta tenés varios condimentos (¡Oh si, benditos sean!). Claramente, al tercer mes tener que mudarte para empezar todo de nuevo puede ser agotador.

¿Qué rescato de todo esto? Que nos recuerda que estamos de paso, que no somos más que simples pasajeros en tránsito de este viaje de solo ida… 

El inglés que aprendiste en la escuela no es el mismo que el que hablan acá

Working Holiday Visa Nueva Zelanda: aeropuerto de Auckland

La clásica: mandaste currículums por mail y finalmente suena ese bendito teléfono. Te tiembla la mano pero no te queda otra que atender… eso era lo que tanto esperabas, ¿no? Entendés que te dice algo del mail, del trabajo y del hotel, pero mandaste a treinta y ya ni sabés cuál puede ser. Ya te dijo el nombre de la empresa, así que no da pedirle que lo repita, pero hacés último intento, con toda la presión de que lo entendés ahora o perdiste para siempre. Sos consciente de que tenés solo unos segundos para convercer a la otra persona de que te tiene que dar el trabajo, pero no hay caso, todo suena con “i”. Ilivin Daniden st. Cuando te diste cuenta de que en realidad te habían citado en 11 Dunedin St ya era demasiado tarde. 

No te frustres: así como el español que hablamos en Argentina no tiene el mismo acento que en Chile o en Colombia, con el inglés pasa lo mismo. Esperá un mes y te habrás acostumbrado a decir todo con “i”. 

Consejo de abuela: no te juntes solo con latinos. Sabemos que es difícil estar lejos de casa y que a veces son necesarias las reuniones donde haya gente que hable tu mismo idioma -y no solo nos referimos al lenguaje-, pero viniste a la otra punta del mundo para tener experiencias nuevas, entonces dejá lugar a que sucedan. Y sin quererlo, te vas a encontrar en la mejor clase de inglés que alguien pueda tener.

Aunque en tu país no le des importancia, la Navidad duele

Working Holiday Visa Australia: Cape Jervis

Pasando Navidad con nuestros jefes y su familia en Cape Jervis, Australia

Hemos pasado siete Navidades y siete años nuevos en Australia, Nueva Zelanda, Laos, Italia y Japón. A veces rodeados de nuevos amigos, otras nosotros dos solos en el medio del campo. 
Hay momentos claves que te recuerdan lo lejos que estás de casa,
y por más que siempre hayas sido el Grinch de la familia, te puedo asegurar que cuando te cae la ficha de que detrás de todas las copas que se levantan en tu mesa no está el tío borracho, el abuelo con el rompe-nueces, o la nonna que hizo el mejor pan dulce del mundo, la distancia duele.

Nadie te regala nada

Working Holiday Visa Australia: repartiendo folletos en Noosa

Fuimos repartidores de volantes en Noosa, Australia

Miro la foto y no puedo parar de reírme… ahora que ya pasó. La cosa era así: trabajábamos de managers de un resort en Noosa, Sunshine Coast, Australia. Ma-na-gers… sí, sentíamos que habíamos cumplido el sueño de toda working holiday. Pero no, lo que se ve desde afuera no siempre es real. Hacíamos de todo, desde la limpieza de la pileta hasta el manejo de las reservas, pasando por limpieza de las unidades, mantenimiento general, gasista de turno, telefonista y personal de lavandería. Hasta una vez tuvimos que llamar a la policía porque una familia no nos quería pagar su estadía… cosas que pasan cuando trabajás en un resort en Australia y se queda gente con graves problemas de adicción a las drogas. Pero no nos vayamos de tema, estábamos en que hacíamos mucho y nos pagaban muy poco, lo sabíamos, aunque priorizamos la experiencia sobre el pago. ERROR.

Para poder tener un sueldo normal australiano, yo trabajaba por las noches de camarera de un restaurante frente a la costa, de esos que sirven porciones indirectamente proporcionales al precio del menú -de platos impronunciables para que suenen más imponentes-, y donde se come rico pero siempre te quedás con hambre.  Y al mismo tiempo, cuando teníamos algún hueco repartíamos volantes como se ve en la foto. O bueno, ahí estábamos preparando el rollo con toooodos esos folletos y lo enchufábamos en cada buzón, por eso las risas del principio. Perdón, aussies, por tanto spam.

Los sueldos son altos, el nivel de vida es excelente y es verdad que podés vivir con lujos que en tu país te costarían muchísimo conseguir, pero te lo vas a tener que ganar. 

Vas a sentirte inmigrante al menos una vez. O muchas.

Working Holiday Visa Nueva Zelanda: 90 miles beach

Todavía me agarra un cosquilleo en la panza cuando escribo estas líneas. He llorado desconsoladamente por esto dos veces, ambas en Australia. La primera fue cuando recién habíamos llegado y, por desconocimiento, caímos en el túnel del terror, digo, en un working hostel. (Por favor, pasen por alto todos los consejos que les damos pero no terminen en uno de estos hostels, nos lo van a agradecer.) Pagábamos más de alojamiento de lo que ganábamos con el puesto que nos ofrecían para juntar zucchini y, al pedir por otro trabajo, el dueño del hostel me dijo algo que nunca pensé me podía herir tanto: “GO BACK TO YOUR COUNTRY“.  Cinco simples palabras que me hacen eco aún el día de hoy.

La segunda vez fue en la roadhouse donde trabajábamos en Derby. No la justifico pero la entiendo porque quien me enfrentó esta vez fue una señora aborigen, que no está demás destacar que recién en la década del ´70 recibieron todos los derechos que el resto de los australianos tenía, por eso tanto resentimiento contra los outsiders. Pero bueno, la roadhouse estaba llena, un auto se había ido sin pagar el combustible, la comida que se quemaba y nosotros dos que no dábamos a basto. Un malentendido con la señora bastó para que escupiera la palabra mágica: “WHAT ARE YOU DOING HERE? GO BACK TO YOUR COUNTRY“. Tragué fuerte pero no alcanzó, y a los cinco minutos, además de todo el caos que ya había en el negocio, yo no podía salir de mi refugio en el depósito donde me podía descargar tranquila.

Estas palabras en el momento incorrecto pueden hacerte replantear tu viaje, pero recordá no tomar ninguna decisión importante cuando estés demasiado triste; nunca y de ningún tipo. 

Hablo más sobre este tema en nuestro libro “Un viaje interior”, donde pongo en palabras todo el proceso que implica irse de viaje largo. Y volver.

Vas a extrañar (y quizás te quieras volver)

Working Holiday Visa Australia: Brisbane

Para este tema les quiero compartir algunos párrafos de “Un viaje interior“:

Siempre creímos que la distancia separaba. Pero cuando el corazón sobrepasó la razón, nos dimos cuenta de que cuanto más nos alejábamos físicamente de nuestros seres queridos, más cerca nos sentíamos emocionalmente. Irnos, para acercarnos. ¿O nunca te pasó de tener familiares a quienes no ves en todo el año aunque vivan en la misma ciudad?

Cuando uno vive una vida sedentaria, el círculo de amigos está establecido –y limitado– por la situación geográfica de cada uno. Seguramente tus amigos sean quienes compartieron el colegio con vos, tus vecinos, compañeros de trabajo o del club. Algunos puede que los elijas vos, y otros que estén en tu vida porque transitan un mismo camino y tienen suficientes cosas en común como para mantener un lazo, como pasa muchas veces con los compañeros de trabajo. Sí, está bien, se pueden juntar y pasarla bien criticando al jefe o al nuevo que hace todo mal, pero en cuanto se deja de compartir un mismo espacio geográfico, ese lazo se rompe.

Viajando no vas a perder a tus amigos, te vas a dar cuenta quiénes lo eran realmente. Puede que al principio duela, sobre todo en el momento en que te das cuenta que ya no queda nada en común con esa persona con la que creías que compartías todo, pero es parte del proceso. Algunas personas se cruzan en nuestro camino para acompañarnos por una parte de este viaje de la vida, hasta que llega un punto en el que cada uno tiene que seguir hacia su destino y los caminos se dividen. No está mal, sólo hay que aprender a aceptarlo y hacer lugar para aquellos compañeros que la vida nos preparó para esta etapa.

Además, ya no vas a estar limitado a tu universidad, trabajo, barrio o club para conocer gente, ahora todo el mundo está a tu alcance. ¿Sos consciente de lo que eso significa? Vas a tener nuevos amigos en distintos rincones del planeta y, con las facilidades que nos da internet, vas a poder mantener el contacto sin problemas. Y creénos, nos hemos reencontrado con amigos hechos en el camino más veces de lo que te imaginás.

 Te dolerá todo el cuerpo

Working Holiday Visa Nueva Zelanda: trabajar en el campo (viñedo)

Los conocimientos de anatomía que te dan las Working Holiday son mucho mayores de los que tuviste en el todo el secundario, ya que vas a sentir músculos que ni siquiera sabías que existían. No te preocues: todo es temporal, inclusive el dolor. 

Internet es de la prehistoria

Working Holiday Visa Australia: trabajar en hotel (Noosa)

Ojalá que cuando leas esto desde Australia o Nueva Zelanda nos dejes un comentario contándonos que esto ya es historia, pero cuando fuimos internet estaba muuuuuucho más atrasado que en el resto del mundo. Caro, limitado y lento. Hostels donde pagamos más de 50 dólares la noche cobraban 5 dólares extra por cada hora de internet, y si conseguíamos alguna casa compartida con wifi, había que cuidar cada mega.

Si lo habremos aprendido a los golpes, cuando en el resort que aparece en la foto gastamos todos los megas del mes en solo cinco días. Y bueno, Jota solo quería ver el partido de Vélez… we are sorry, Liz. 

Vivir en casas compartidas deja de ser copado después de la tercera semana

Working Holiday Visa Nueva Zelanda: casa compartida

Casa compartida cerca de Dunedin, Nueva Zelanda.

Te comieron lo que habías dejado preparado para cuando llegabas de trabajar a la 1 am. Te robaron un toallón y un calzón que habías dejado secándose. No hay más platos porque parece que tus housemates son alérgicos al detergente. Barriste el living y a la media hora está lleno de migas. El pasto el fondo ya parece la selva de Borneo porque nadie lo quiere cortar. Y la lista sigue…

No te frustres, son cosas que pasan cuando estás compartiendo la casa con más gente. Lo que más nos resultó fue dividir las tareas: fulanito se encarga del baño, otro del living y cocina, y nosotros de mantener el jardín en orden. Los platos se lavan apenas se termina de comer, nada de dejarlos para el el otro día, y en la heladera se usa un estante para cada uno. Establecer reglas no le gusta a nadie, pero es la clave para la buena convivencia antes del desborde. 

 Dejarás al menos la mitad de tu ropa por el camino

Working Holiday Visa Nueva Zelanda: Blenheim

Como regla general, no lleves nada que no estés dispuesto a perder ni dejar. Tené en cuenta que viajando la ropa se gasta más rápido, no sólo por los pocos cuidados que uno puede darle en ruta, sino también porque la usás mucho más seguido de lo que harías estando en tu casa, donde tenés más ropa para ir variando. Lo bueno de esto es que uno usa la ropa hasta el final, y no queda perdida en el lado más oscuro de tu placard porque te compraste algo nuevo. 

No hay lugar para el “por las dudas. Llevá lo que estás seguro que vas a necesitar. Si cuando llegás a destino sentís que te hace falta algo más, lo conseguís. La ropa se lava, regla número uno del viajero. No cargues con 15 remeras porque no hace falta.

Llevá prendas que combinen con todo. De nada sirve llevar una calza si tenés sólo una remera larga para poder usarla. O un saquito de hilo que queda lindo pero no te abriga. O ese buzo que te encanta pero tarda años en secarse. Llevá ropa que no se manche tan fácilmente, que se seque rápido, que combine entre sí y que sea cómoda. Antes de poner algo en la mochila, asegurate que cumpla estas condiciones.

No le tengas miedo al desapego: si en medio del viaje sentís que estás cargando con cosas que no necesitás, regalalas. No tiene sentido seguir llevándolas. Tu espalda te lo va a agradecer, y la otra persona que lo va a aprovechar, también.

Si bien te podemos dar varios consejos, la decisión de lo que entra en tu mochila es exclusivamente tuya. Uno cuando se va de viaje quiere seguir teniendo ciertos conforts de la vida sedentaria, y eso se traduce a una mochila súper cargada que no es compatible con un viaje mochilero, y lo más probable es que termines regalando la mitad de las cosas. Además, las preocupaciones son directamente proporcionales a las posesiones que uno tiene. Cuanto menos lleves, más libre vas a estarViajando uno aprende a resumir su vida a lo que cabe en una mochila… y qué bien se siente.

Más sobre este tema en “Cómo preparar la mochila para un viaje largo“.

Despedirse constantemente de gente duele (y mucho)

Working Holiday Nueva Zelanda: Motueka

Con nuestro grupo de amigos en Motueka, Nueva Zelanda.

Esta, quizás, sea la parte más dura de toda Working Holiday. Vas a pasar tanto tiempo con la misma gente que en pocos meses ya son parte de tu familia, hasta que llega el día en que los caminos se bifurcan y hay que aprender a soltar. Pero viajando también te darás cuenta de que el mundo no es tan grande ni inalcanzable como creías, y que con ganas volverán a coincidir en tiempo y espacio (o será una excusa para seguir viajando).

 Y, por último, que el pasto no siempre es más verde del otro lado

Working Holiday Visa Australia: Derby

Piedras en el camino en Derby, Australia. Muy literal.

The grass is not always greener on the other side“, nos dijo Ray, un compañero de trabajo en Nueva Zelanda al preguntarle por las condiciones laborales en Australia. Esa frase nos quedó hasta el día de hoy, y la repetimos cuando las cosas no andan bien para poder buscar el camino alternativo.

Tanto la Working Holiday de Australia como la de Nueva Zelanda fueron experiencias increíbles que se las recomendamos a todos, y gracias a ellas pudimos hacer otros grandes viajes, conocer países que ni siquiera sabíamos que existían y tener amigos en distintas partes del globo. A veces hay que estar abajo para poder valorar cuando finalmente alcanzamos la cima. Nadie dijo que era fácil, pero no te olvides que cumple sus sueños quien resiste.

¿Viajaste con una Working Holiday? ¿Cuál fue la parte más difícil? Dejala en los comentarios así nos ayudamos entre todos. ¡Buenas rutas!


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10 Respuestas a “Lo que nadie te dice sobre las Working Holiday visa”

  1. Alex Ferrero dice:

    Que buenos relatos Dani, cuando mis amigos me acusan de vivir en el lujo del “exterior” les tengo que recordar muchos de los ítems que hay en el post.
    Seguramente hubieron momentos bajón en mi WH de Nueva Zelanda pero el único que me acuerdo es cuando me tiré a vivir en Queenstown y me fui casi “expulsado” de la ciudad por no encontrar casa. AHI me sentí extranjero y la pasé mal aunque fue pasajero, a los pocos días me estaba haciendo amigos nuevos en Christchurch.

    • Marcandoelpolo dice:

      Hola Alex, ¿cómo andás?
      Muchas gracias por compartir tu experiencia. Coincidimos plenamente, mucha gente piensa que “irse a vivir al exterior” es darse todo los lujos cuando en realidad es empezar a remarla desde abajo.

      ¡Abrazo grande!

  2. Andres dice:

    Buenas chicos, aquí otro que “back in the day” decidió pasarse por Australia para “ver como es aquello”. En mi caso fueron dos años y medio, pero con visado de estudiante, los españoles no teníamos la opción de WHV por aquella época (ahora sí, por si alguien lo está considerando).

    Estoy totalmente de acuerdo con vuestro post, es casi como leer mi experiencia pero con detalles diferentes. En resumen, es una experiencia jodida, no hay mejor palabra para describirlo. Si desde casa estáis asombrados por la cantidad de anuncios en Seek que ofrecen puestos de mánager de XXX por $150000 al año + bonus y dos meses de vacaciones, relajaos porque aún no tenéis que preocuparos de dónde vais a invertir tan magno botín.

    A pesar del reducidísimo 7% de desempleo que disfruta el país, y una de las rentas per cápita más altas del mundo, el primer problema que tendréis será encontrar trabajo. Yo hice de todo, desde mover contenedores, limpiar, trabajar en bares, organizar eventos, realquilar mi casa… En general trabajos básicos y poco remunerados, así se empieza. Y poco a poco vas mejorando.

    Pero si es tan malo ¿Por qué te quedaste tanto tiempo, y por qué tienes esa sonrisa en la cara cada vez que hablas de ello?
    Pues porque fue una de las mejores experiencias de mi vida. Fue difícil, sí, pero me hizo crecer ca pasos agigantados, me hizo mejor persona, más completo y además me regaló amig@s de medio mundo.

    Aprenderás a sobrevivir, a tener un plan para lograr algo, y te aseguro que te vas a convertir en mejor economista que los de la Harvard Business School.

    Además de la experiencia, ese viaje introdujo en mi mente una idea: Recorrer el sudeste asiático durante meses cargado sólo con mi mochila y sin planificar prácticamente nada. Esta, de hecho, es una de las mejores y más increíbles experiencias que haya tenido en mi vida, y todo ello se lo debo a Australia (bueno y el éxito del periplo por el sudeste a Jota y Dani jaja).

    Este post sería demasiado largo como para expresar todo lo positivo que esa experiencia ha añadido a mi vida, así que no puedo más que animaros a vivirlo por vosotros mismos, y descubrir una de las facetas de la vida que muchos jamás vivirán, y que no saben que se pierden. Tal vez una WHV no os abra las puertas a una mansión y tres deportivos en otro país, pero os abrirá las puertas a algo mucho más importante: conoceros a vosotros mismos.

    Un saludo viajeros.

    • Marcandoelpolo dice:

      ¡Genio, Andrés! Clap, clap clap.
      Coincido plenamente en lo que comentás… hay tantos avisos con puestos ideales que uno cree que se baja del avión y ya hay cuatro empresas esperándote, pero nada más lejos de la realidad. Lo que me encanta es que, aún con toooodas las dificultades, no conozco a nadie que haya dicho “no, fue horrible, no lo recomiendo”.

      ¡GRACIAS por estar siempre del otro lado! Y a ver si coincidimos en tiempo y espacio…
      ¡Besos!

  3. Dalia dice:

    Hola chicos, los vengo leyendo hace un tiempo porque este año quiero aplicar a la working holiday australia y despues viajar por Asia. Me encantan todo lo que publican! Este post me dejó una mezcla de nervios, ansiedad, alegría y hasta ya me puso melancólica antes de viajar!
    Estuvo muy bueno. Gracias por animarnos y ayudarnos a tantos viajeros!!

    Dalia.

    • Marcandoelpolo dice:

      ¡Hola, Dalia!
      Parece que este posteo llega justo a tiempo. Como habrás podido leer, a pesar de todo esto LO SÚPER recomendamos, así que tan malo no debe ser jaja.
      Disfrutá cada momento que todas las etapas son muy enriquecedoras.
      ¡Abrazo grande y los mejores éxitos!

  4. Marisol dice:

    Hola Jota y Dani!!
    Estuve en Nueva Zelanda hasta hace poco y me sentí muy identificada en todo. Los primeros meses fueron un poco más difíciles de lo que esperaba. Me costó un tiempo acomodarme y encontrar un trabajo con buenas horas, porque quería quedarme en Auckland y todo era muy temporal, en restaurantes y bares. Así que dejé la ciudad y me fui a trabajar al campo jajaja. Hice algo de picking de blueberries y packing de kiwis, y la verdad que todos los miedos que tenía con esos trabajos se me fueron a la primer semana. La pasé genial, conocí un montón de gente de todo el mundo y el trabajo no fue tan duro como creía.
    Hay que animarse a enfrentar los miedos, que cuando los tenés en frente te das cuenta de que no eran tan grandes.

    Sigo viajando con su blog y con ganas de hacer otra WHV!!

    • Marcandoelpolo dice:

      Vamos por otra WHV, Marisol, que ahora que ya superaste los miedos no te para nadie… Y de última, “irás al campo” jajaja.
      Gracias por compartir tu historia, seguramente va a ayudar a tranquilizar a muchos viajeros.

      Abrazo!!!

  5. Fede Gentile dice:

    Buenisimo post, super identificado con cada una de las palabras. Y en respuesta al internet, SI !!! mejoro con respecto a lo que ustedes cuentan chicos, nada de procuparse por la cantidad de megas consumidos y el 3G del celu anda perfecto, lastima los hostels, la gran mayoria sigue cobrando 5 dolares para usar el wifi.
    La W&H es una experiencia incomparabla y casi inexplicable, te lleva pos un monton se sentimientos y aprendizajes ,con sus altos y bajos, pero merda q vale la pena vivirlo. Jamas voy a olvidar subirme al SkyBus acarreando mi bolso lleno de tablas de surf, teniendo que caminar varias cuadras por subidas y bajadas para llegar al hostel con jetlag y cansancio; o haber caminado kilometros preguntando por trabajo en distintos campos; los dolores de cuerpo por haber estado paleando por horas o recolectando frutillas o limpiando establos. Pero la recompensa en crecimiento como persona vale mas q cada dolar ganado o gastado.

    Gracias por este blog chicos, siempre es un placer leer sus posts !!!

    • Marcandoelpolo dice:

      Ahora somos nosotros los que nos sentimos identificados con tus palabras! Esos trabajos de campo que cuestan sudor y ampollas, y esas largas caminatas cargados cada vez con más cachirulos jaja. Pero claro que la gente conocida y las experiencias vividas son la fuente al final del arcoiris.

      Abrazo grande!!

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