Iniciándonos en el ritual de la kava fiyiana

Por Marcandoelpolo
En Fiyi
Dic 2nd, 2012
10 Comentarios
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Nuestro bautismo con la bebida más famosa de Melanesia

Kava en Fiyi: el estupefaciente natural de Melanesia.

Kava, el estupefaciente natural de Melanesia.

Ya desde antes de viajar a Fiyi el ritual de la kava era algo que nos llamaba poderosamente la atención. Éste fue uno de los motivos por los cuales deseábamos visitar algún país de Melanesia. Leer en el libro “Getting stoned with savages”, las aventuras de Marteen Troost con esta bebida y su adicción hacia ella nos entusiasmaba aún más. Nunca nos interesaron las drogas de ningún tipo, pero esto era algo distinto. Es una bebida 100% natural que, si bien puede generar efectos alucinógenos, no hace daño alguno más que dejarte inmóvil por un par de días en el peor de los casos. Se trata de un ritual ancestral y como tal queríamos experimentarlo,  pero para ello había que estar en el lugar indicado.

Desde que pusimos un pie en Fiyi que estábamos deseosos de tener nuestro ritual de iniciación. Tomar kava nos parecía la forma más genuina de conectarnos con Melanesia, y no pretendíamos autointroducirnos a este ritual como cualquier hijo de vecino pudiera hacerlo comprando las raíces de la planta ya envasadas en un mercado, o ir a un bar como lo haríamos para tomar una cerveza, nosotros buscábamos la enseñanza y demostración de primera mano. Aunque debemos confesar que después de una semana en Fiyi sin haber perdido nuestra virginidad kavense, nos tentamos en el supermercado de Suva al ver la góndola con el polvo mágico y todos los implementos necesarios para su preparación. Pero corrimos la mirada y nos dirigimos al mercado municipal, el más grande del Pacífico Sur, para ver el espectáculo de compra y venta de yangona, como la llaman los tradicionalistas. Quedamos fascinados al ver las pirámides de kava colgando. “Esas son de las buenas”, nos decían los vendedores. Y sí, al ver los precios no nos quedaba duda que era de calidad a pesar de no haberla probado. Mmmmm yangona, que nombre más evocador.

Kava en Fiyi: procesada en el supermercado de Suva.

Kava procesada en el supermercado de Suva.

Kava en Fiyi: Pirámides de raíces de kava en el mercado de Suva.

Pirámides de raíces de kava en el mercado de Suva.

Kava en Fiyi: todos los formatos.

Kava en todos los formatos.

En cada conversación que teníamos con un local tocábamos este tema, y abiertamente confesábamos nuestra pureza con la esperanza de ser invitados a formar parte de esta costumbre. Nos sentimos a pasos de la gloria cuando Jason, un conductor indo-fiyiano que transportaba caña de azúcar y nos levantó en una de nuestras jornadas de autostop, nos dice “yo la tomo todos los días, desde que tengo 19 años…¿¡todavía no la probaron!?”. Los ojos nos brillaron, lo estábamos llevando por el buen camino. “No, pero nos encantaría probarla”, le dijimos. “Hoy a la noche vienen a mi casa y toman kava conmigo”. A sus palabras se las llevaría el viento tropical de la tormenta que se estaba levantando y al bajarnos sólo esbozó una sonrisa y nunca más lo volveríamos a ver.

Kava en Fiyi: "kava saloon".

No queríamos ir al “kava saloon”.

Para nosotros ir a Fiyi y no tomar kava significaba lo mismo que para un extranjero consciente ir a Argentina o a Uruguay y no tomar mate. Cada vez le encontrábamos más coincidencias con nuestra amada bebida. Las dos son de origen natural, son adictivas y se comparten. Para más coincidencias, como extranjero que prueba el mate, sabíamos que no nos iba a gustar, que el paladar por la kava es un sabor adquirido.

Hasta que llegó el gran día…

Estábamos en la isla de Ovalau, más específicamente en el pueblo de Levuka, la antigua capital de Fiyi, cuando decidimos hacer una caminata hasta Tokou, una pequeña comunidad a 5 km de allí. Recorrimos el poblado siendo bienvenidos por cada uno de los que nos cruzamos, y no porque Tokou sea un caso especial, sino que la hospitalidad es algo innato en el ser fiyiano. Antes de volver a caminar esos 5 km bajo los rayos del sol decidimos sentarnos a descansar bajo la sombra de una palmera. No pasarían muchos minutos hasta que Taina, una local de risa diabólica, se nos acerca a hablar. No podía creer que habíamos caminado desde Levuka. “En la radio todos los días preguntan si ya hiciste tus treinta minutos de caminata diaria, pero yo no los hago, me canso”, nos dice. Tampoco puede trabajar en la envasadora de pescado, la única industria de la isla, porque se cansa y mejor idea le parecía quedarse en la casa. Su inactividad nos viene bárbaro ya que, sin mucho por hacer, aprovecha para contarnos todo lo que queríamos saber sobre la comunidad. El ciclón del ’93 que destruyó la iglesia y el community hall, los turistas que vienen dos veces al año en un crucero y dejan mucha plata (no como nosotros, pensamos) y se apasiona al hablarnos de los misionarios franceses que convirtieron todo Tokou en una comunidad cristiana. “They were Frrrrrrrench” nos dice con ojos malignos… “Frrrrrrench!!” por si no había quedado claro.

Kava en Fiyi: familia en Tokou, Ovalau

De izquiera a derecha: Suliana, Petero, Setefano, Jota, Taina y Dani.

Tras una intensa charla, su sobrina Suliana nos llama al grito de “¡¡A comeeeer, el almuerzo está listo!!”. Con una sonrisa nos recibe el sobrino de Taina, quien se presenta como Pete, pero no dice Pit como sería en inglés, sino que la pronunciación de su nombre sonaba exactamente como el acto fálico. Intentamos lograr que nuestras risas pasen inadvertidas como un simple gesto de cordialidad por su invitación. Más tarde descubriríamos que su nombre Pete era un apócope de Petero.

En la charla de entremesa salió el tema (cuál sino) de la kava. Al enterarse que no la habíamos probado todavía, no pierden oportunidad para traer el sublime bol tallado a mano y preparar el ambiente para una ronda de yangona.“Que bol más hermoso, vimos que en los bares de las ciudades toman de palanganas de plástico, pero esto es otra cosa” le decimos para aumentar su autoestima y que no se les ocurra dar marcha atrás con el ritual.

En su manera más tradicional la kava se prepara masticando las raíces hasta formar una pasta de pulpa y saliva lo que, según estudios químicos, la hace todavía más potente. Los masticadores escupen la pasta en el piso, una encima de la otra formando una montaña flemosa, luego la ponen en un paño y la pasan por agua. Para nuestra tranquilidad, el sólo hecho de haber sido invitados a un almuerzo de pescado enlatado en un lugar rodeado de mar, era muestra suficiente de que algunas tradiciones se estaban perdiendo y que, siguiendo esta línea, no tendríamos que tomarnos la baba de nuestros amigos de Tokou.

Kava en Fiyi: Machacando las raíces

Machacando las raíces de kava.

Kava machacada en Fiyi

Kava machacada.

Para confirmarlo, nos explican todo el proceso que hacen en la comunidad para llegar al brebaje final. Ellos mismos cultivan la planta, luego secan las raíces al sol por algunos días en paneles de chapa y después las machacan en gigantes morteros hasta que quedan totalmente trituradas. Apenas salir de Levuka hay un galpón donde dos personas y una máquina se encargan del triturado y envasado de las raíces, las que después venden por la isla. Pero Petero nos asegura que ellos no les compran… “We grow our own kava, this is 100% from the community”.

Kava en Fiyi: Procesado en Levuka

Trituracióin automática de kava en Ovalau.

Planta de kava en Tokou, Ovalau, Fiyi

Planta de kava en Tokou, Ovalau.

Raíces de kava secandose al sol en Tokou, Fiyi

Raíces de kava secandose al sol en Tokou.

Nos sentamos rodeando al bol y dejamos al artesano darle rienda suelta a su obra maestra. Llena el bol con agua… la atención crece… vacía dos sobres de las raíces molidas en un paño y lo sumerge en el agua. El agua empieza a mutar de color… hay ansiedad en el ambiente. Lo que era transparente hace unos segundos ahora tiene un tinte amarronado, color agua de charco de una calle de tierra. “Ready!” dice Petero, “el primero en tomar siempre es un anciano, para ver si está bien preparada o no se puede tomar” nos explica. Pero al no haber ancianos a simple vista para tomar el riesgo, seríamos nosotros, los invitados de honor, quienes tengamos el privilegio.

Kava en Fiyi: Artesanos preparando la kava.

Artesanos preparando la kava.

Al recibir el primer bol, ver el líquido amarronado acercarse a nuestros labios ante la atenta mirada de nuestros senseis y dar el tan esperado sorbo, aprenderíamos una lección instantánea: la kava no es una bebida que se disfrute al tomarla, más bien hay que soportarla, nada de detenerse a apreciar el aroma o estacionarla en el paladar por unos segundos para familiarizarnos con el sabor. Lo mejor es sentirla lo menos posible y tomarla de un solo sorbo para luego disfrutar de su efecto.

El ritual también marca que hay que aplaudir una vez al recibir el bol y tres veces al devolverlo como signo de agradecimiento, una repetición que se vuelve cada vez más cancina y menos estricta con el paso de las rondas. El primer bol significa para nosotros haber pasado la barrera que nos separaba de la cultura melanesia y compartir el ritual en su forma más pura. Con el segundo ya nos sentimos parte de la comunidad y podemos hablar con conocimiento de los beneficios de la bebida “nada mejor que un buen bol de kava después de un día de trabajo”, ya se nos podía escuchar decir. El tercero ya nos empieza a dar los esperados efectos de cosquilleo y adormecimiento de lengua y mandíbula, lo cual nos da aún más autoridad en el tema. Para la cuarta ronda ya no queríamos saber más nada con la kava, yangona, grog o como la llamen, el bol llega a su fin y los sedimentos estacionados en el fondo le dan el efecto café ristretto aunque con sabor a charco. Festejamos el fin de la sesión y a la cabeza se nos viene la frase de uno de los locales “si querés que tus hijos se vayan a dormir, le das kava y listo… duermen hasta el próximo día”, exactamente lo que necesitábamos. Entre tantas cosas que se nos vienen a la mente (cama, dormir, almohada, barro, Petero…) confirmamos lo acertado del slogan de kava cola (una bebida de Vanuatu que intenta modernizar el ritual mediante envasado y alteración del sabor para su masificación) “a non-energetic drink”, y agregan “It’s kava without the muddy taste”, tal vez eso estaría mejor, pensamos.

Kava en Fiyi: Empieza el ritual...

Empieza el ritual…

Kava en Fiyi: ritual

… y el sabor a barro se adueñó de nuestros paladares.

En charla de ceremonias culturales con nuestros ahora íntimos amigos de Tokou, le comentamos las similitudes que encontramos con nuestro querido mate. Es un sólo objeto en cuestión, el cual se comparte entre todos los que participan sin sentir desagrado por los labios ajenos, es un elegido quien lo prepara y lo comparte y, fundamentalmente, es un momento de relajación donde se aprovecha para hablar de la vida. En ambos, el leit motiv es compartir. Lamentamos mucho no tenerlo con nosotros en ese momento, como también lamentamos haber traído la batería de la cámara a medio cargar y quedarnos sin fotos a mitad de la reunión.

Nos despedimos de todos prometiendo enviarle las fotos tomadas. Nos vamos con un fuerte dolor de cabeza, hormigueo en la lengua y gusto a barro en la boca. Estamos a cinco kilómetros de nuestra cama y encima empieza a llover. Pero por la primer casa que pasamos nos hacen seña para que esperemos bajo su techo, lo que confirma que en Fiyi nunca estás muy lejos de tus próximos amigos.

No te pierdas el video de la inciación de Marcando el Polo en este ritual.

Marcando el Polo. Blog de viajes por Asia y Oceanía

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10 Respuestas a “Iniciándonos en el ritual de la kava fiyiana”

  1. Pela dice:

    Chicos aprovecho para saludarlos y felicitarlos por el blog y por las aventuras. Comento este post porque me parece que esto de haber conocido a PETERO alias PETE es lo mas grande que les pudo haber pasado jajajaja.
    Saludos desde argentina!

  2. […] mundo europeo pagano; harmal entre los árabes y beréberes; en las islas del Pacífico, la kava (así lo cuentan los amigos de Marcando el Polo); […]

  3. Nico dice:

    Chicos imposible no emocionarse con sus anécdotas!
    Que lindo lo que están viviendo y que nos lo cuentan a través de su blog.
    Con mi novia, en agosto/2013 arrancamos por NZ… después de leer su blog, creo que ya estamos encontrando próximos destinos :)

  4. Lucía dice:

    No podía dejar de leer para saber cómo terminó la ceremonia.
    Es fantástico lo que están viviendo y la forma en que se apropian de todas las experiencias.

  5. Almu dice:

    Hola!!!! me ha encantado su historía. Y aprovecho para darles las gracias por toda la información que nos dieron en presupuesto mochilero para viajar a Fiji, esta genial. Me quedaron algunas dudas sobres los efectos que sintieron al tomar la kava, me gustaría muchisimo que me detallaran un poco los mismos. Y para finalizar me gustaría pedirles su opinion sobre ¿como cren que podrian adaptarse unos europeos en este lugar para vivir “difinitivamente”? Mi compañero y yo deseamos, buscamos! tener una vida tranquila pero nos cuesta separanos un poco de las comodidades del desarrollo. A demás nuestro capital es muy reducido pero estamos hartos del extres que supone la sociedad europea… Claro que nos preocupan mucho los temas como sanidad y politica que podamos encontrar “fuera de casa” y bueno si pueden sacar un ratito para contestarme les estaría muy agradecida. Un saludete !!

    • Marcandoelpolo dice:

      Hola Almu! Cómo estás? Nos alegra que la info te sea útil. Al tomar kava sentimos un cosquilleo en la lengua, pero nada que nos impidiera seguir con nuestras actividades del día ni volver caminando al alojamiento.
      Creemos que Fiyi no es el mejor país para empezar a cambiar de vida, para eso les conviene irse a Tailandia o Malasia, por ejemplo, donde los costos son más bajos y hay más comodidades. Vivir en Fiyi no es fácil, está muy lejos, y esto no solo implica que los vuelos para visitar a la familia sean carísimos, sino también que todo lo que tiene que llegar hasta ahí tarda mucho y se encarece, por eso hay poca variedad de comida y casi todo está enlatado.

      Les deseamos muchos éxitos!
      Saludos!

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